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¿Es Daniel 7 una profecía para hoy?

 

Durante el transcurso de los últimos casi dos mil años, han surgido incontables profetas/aspirantes, sus reclamos de grandeza ya mucho tiempo olvidados; igualmente innumerables interpretaciones de antiguas profecías bíblicas han sido expuestas, y prácticamente todas han probado estar incorrectas. Siglo tras siglo, siempre han existido personas deseosas de creer que estaban viviendo en el tal llamado “tiempo del fin”. Muchos de nosotros hemos experimentado esto mismo con nuestra propia historia cristiana. Así que admito con franqueza que es con cierto grado de cautela que planteo el tema de esta discusión particular, a saber, ¿es la famosa profecía contenida en el capítulo 7 de Daniel, pertinente a nuestros días? ¿Se manifiesta su cumplimiento en el acontecer del mundo actual?

 

El propósito de este estudio es simplemente compartir con ustedes una posibilidad, no una certeza absoluta. Aunque otros, así como yo mismo, en el pasado hemos escrito o hablado sobre el tema profético que Daniel nos presenta en los capítulos 2 y 7, por mucho tiempo he considerado que hay marcadas diferencias entre las profecías que leemos en ambos capítulos, de las cuales tradicionalmente se ha asumido que ambas dicen lo mismo. Lo que intento presentar no es todo necesariamente de mi propia información privada, aunque ciertos aspectos del estudio pueden contener algunas apreciaciones personales. No se pretende en ninguna manera ser dogmático, pero es un tema que debe provocar nuestro interés hacia un estudio más profundo, un objetivo el cual sinceramente espero será alcanzado en este artículo. 

Antes de comenzar este estudio, quiero establecer la premisa sobre la cual está basada la información que sigue. Puesto que es bien importante mantener el principio rector en mente cuando se considera la evidencia presentada, puedo incluso repetir la premisa en algún punto durante la discusión. 

La premisa para las conclusiones en este artículo es:

  1. que estamos en este momento viviendo lo que las Escrituras describen como el tiempo del fin o los últimos días;
  2. que la venida del Mesías está bastante cerca, no necesariamente en el futuro inmediato, pero en efecto bien cerca; y
  3. que los principales poderes militares y políticos internacionales del presente momento deben encontrarse en la profecía bíblica, incluyendo a los Estados Unidos de América.

Recuerden que esto es un postulado. Personalmente, tengo sentimientos muy fuertes de que en efecto estamos cerca del fin de la presente era, pero si no lo estamos, entonces se hace mucho más difícil discutir con precisión y especificidad muchas de las profecías bíblicas que describen gráfica y característicamente las circunstancias de los últimos días. Así que por favor, mantenga en mente la premisa sobre la cual se fundamenta este tratado. Si se prueba que la venida del Mesías es, digamos de aquí a 100 años, o 500, o 1000, entonces obviamente no es posible establecer ninguna conclusión definitiva por los creyentes de hoy. Con esto firmemente en nuestras mentes, vamos entonces a comenzar este estudio que ha de ser un interesante e intrigante tema.

Cualquier estudiante de la profecía bíblica está muy consciente de que el libro de Daniel está literalmente repleto de sueños, visiones, encuentros extraños, y de detalladas predicciones gráficas para el futuro. El Mesías mismo consideró que los escritos de este judío en cautiverio son de gran importancia y significado, especialmente cuando se trata de Su venida y del fin de esta era, acerca de lo cual Sus discípulos, le preguntaron: “Dinos… ¿qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo? En su contestación, Él específicamente los refirió a los escritos de Daniel, mencionando el dato harto conocido: la tal llamada “abominación desoladora”, tema sobre el cual comentaremos un poco más adelante en este artículo.

Sabemos que Daniel estuvo entre un grupo de jóvenes de la élite real llevados en cautiverio por los ejércitos invasores de Nabucodonosor, rey de Babilonia, durante el primero de los tres principales asedios contra Jerusalén y la tierra de Judá, probablemente alrededor del año 605 AC. Su ministerio duró todo el periodo del exilio babilónico, y aun durante la era de Persia bajo Ciro el Grande. Aparenta ser que su profecía final fue escrita aproximadamente en el año 536 AC, cuando Daniel rondaba por los ochenta años de edad.

Es un hecho comprobado que Daniel fue un noble de Israel, pues leemos en los versículos iniciales del libro lo siguiente:

“Y dijo el rey a Aspenaz, jefe de sus eunucos, que trajese de los hijos de Israel, del linaje real de los príncipes, muchachos en quienes no hubiese tacha alguna, de buen parecer, enseñados en toda sabiduría, sabios en ciencia y de buen entendimiento, e idóneos para estar en el palacio del rey; y que les enseñase las letras y la lengua de los Caldeos” (Daniel 1:3-4, versión Reina-Valera 1960, otras según se indican).

No pasó mucho tiempo antes que Daniel y los tres jóvenes, Ananías, Misael y Azarías se destacaran en su servicio al Rey. Estos cuatro descendientes reales fueron especialmente dotados por Dios en conocimiento y sabiduría, y a Daniel, en particular, le fue dado el don de interpretar sueños y visiones, tanto los suyos propios como de los  demás. De hecho, se dice de estos cuatro jóvenes que el Rey  los encontró ¡diez veces más capaces que todos sus magos y astrólogos en Babilonia! Y como bien sabemos, los cuatro fueron en gran manera probados bajo circunstancias extraordinarias -- una situación que sin duda es análoga al periodo de tribulación descrito en la profecía para los tiempos del fin. Esto es particularmente cierto con respecto al hecho de que el rey Nabucodonosor mismo representaba el antiguo tipo de la futura bestia poderosa descrita en el libro de Apocalipsis; así como también la imagen que él construyó mandando a todo el pueblo que se postrara ante ella so pena de muerte, como incluso hará el infame régimen maligno en el tiempo del fin; y finalmente, la naturaleza de la gran prueba por la que pasaron los jóvenes judíos ante tal extrema oposición.

 

EL FAMOSO HISTÓRICO SUEÑO DEL REY

En el segundo año del reinado de Nabucodonosor, el rey comenzó a tener sueños perturbadores y extraños. Ninguno de los adivinos de Babilonia podía suministrarle la interpretación, y en su ira, emitió un decreto real requiriendo la muerte de todos los sabios en el reino, incluyendo a Daniel y sus tres compañeros. Estos hombres, sin embargo, le llevaron el asunto a Jehová, y a Daniel le fue revelada la interpretación del sueño del rey en una visión nocturna. Esta revelación divina probó ser una gran bendición, pues concluyó salvándole la vida no sólo a los judíos nobles sino que también ¡a todos los sabios de Babilonia!

Cualquiera interesado en profecía bíblica conoce del sueño del rey Nabucodonosor. En su sueño él ve una gran imagen o estatua, con una cabeza de oro, pecho y brazos de plata, vientre y muslos de bronce, piernas de hierro, y los dedos de los pies de hierro mezclado con barro. Basado en el hecho de que se le reveló a Daniel que la cabeza de oro representaba a Nabucodonosor mismo y el reino babilónico, el entendimiento generalmente aceptado de este sueño profético es el siguiente:

  1. Cabeza de oro -- Babilonia
  2. Pecho y brazos de plata -- Media y Persia
  3. Vientre y muslos de bronce -- Grecia
  4. Piernas de hierro -- Roma
  5. Los dedos de los pies de hierro y barro -- 10  reyes de los días finales

Esta interpretación es indudablemente correcta, y como tal representa un recorrido amplio de la profecía cubriendo, si se lleva hasta nuestros días, sobre 2,500 años de historia. Predice los cuatro grandiosos imperios mundiales sucesivos comenzando con Babilonia misma.

Algunos han cuestionado si la profecía de Daniel 2 se debe entender como que se extiende a los tiempos modernos. La base para tal opinión puede o no ser completamente válida, pero lo fundamental de ello es lo siguiente: Como las piernas de hierro de la gran imagen son comparadas con el Imperio Romano, es de suponerse que los diez dedos de los pies de hierro y barro simbolicen a 10 reyes de Roma en o alrededor del tiempo del primer advenimiento del Mesías. Por supuesto, sabemos que el Imperio Romano estaba en existencia y en control de Judá durante el primer siglo, y es interesante que 10 emperadores romanos y/o líderes políticos/militares claves se ajustan a la descripción de los diez dedos de los pies de la imagen de Nabucodonosor.

Una pregunta que surge inmediatamente con respecto a esta interpretación concierne al hecho de que los diez dedos o diez reyes se dice aparecerán durante el tal llamado tiempo del fin, aparentando de este modo descartar cualquier referencia al tiempo de la primera venida de Cristo. Pero esta oposición es contrarrestada con el hecho de que el comienzo de la era de la iglesia neotestamentaria, realmente se considera en la Biblia como los tiempos del fin. Una evidencia para tal postura es citada del siguiente texto en Hechos 2, con respecto a una cita que Pedro hace de una profecía que se encuentra en el libro de Joel. Esto, por supuesto, ocurre en aquel famoso día de Pentecostés en el año 30 AD, cuando el Espíritu Santo fue derramado sobre un grupo de como 120 discípulos reunidos en la ciudad de Jerusalén.  En referencia al episodio del milagro en donde cada uno de los presentes en la fiesta escuchó a los discípulos hablar en su propia lengua, notemos lo que Pedro dijo:

“Entonces Pedro, poniéndose en pie con los once, alzó la voz y les habló diciendo: Varones judíos, y todos los que habitáis en Jerusalén, esto os sea notorio, y oíd mis palabras. Porque éstos no están ebrios, como vosotros suponéis, pues que es la hora tercera del día [9:00 AM]. Mas esto es lo dicho por el profeta Joel: Y en los postreros días, dice Dios, derramaré de mi espíritu sobre toda carne, y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán, vuestros jóvenes verán visiones, y vuestros ancianos soñarán sueños; y de cierto sobre mis siervos y sobre mis siervas en aquellos días derramaré de mi espíritu y profetizarán. Y daré prodigios arriba en el cielo y señales abajo en la tierra, sangre y, fuego y vapor de humo; El sol se convertirá en tinieblas y la luna en sangre, antes que venga el día del Señor, grande y manifiesto” (Hechos 2:14-20, Reina-Valera 1909 = (RV 1909).

Cuán interesante es que al apóstol Pedro le fue dado entender que esta profecía antigua, proferida por el profeta Joel, de cosas que fueron pronosticadas que ocurrirían en los últimos días, ¡tenía aplicación en la mismísima época en la cual él y los primeros discípulos vivieron! En otras palabras, Pedro está diciendo que el término “los últimos días” o “el tiempo del fin” puede correctamente ser atribuible a un periodo de tiempo aun tan temprano como el primer siglo AD. Tal declaración definitivamente le da una definición más amplia a la tan citada frase. Quizás la mejor  manera de entender el término es que, de acuerdo a Pedro, la profecía de Joel comenzó el día de Pentecostés, por lo tanto, desde esta perspectiva, todo el período desde la primera hasta la segunda venida de Cristo, se puede considerar los últimos días, aun cuando en algunos casos esa frase podría tener una aplicación más específica.

Otro asunto que puede parecer difícil conectar como un cumplimiento esencial del primer siglo a la imagen del sueño de Nabucodonosor, es el hecho que, de acuerdo con Daniel 2:44;

“Y en los días de estos reyes el Dios del cielo levantará un reino que no será jamás destruido, ni será el reino dejado a otro pueblo; desmenuzará y consumirá a todos estos reinos, pero él permanecerá para siempre.”

Si esta declaración fue intencionada para aplicarse solamente a los eventos del preciso tiempo del fin a la segunda venida del Mesías, entonces, es obvio que el significado es justamente simple y directo. Y, francamente, la mayoría de los pasajes en las Escrituras que tienen que ver con el Reino de Dios indican con toda claridad que es un evento futuro. Esto, sin embargo, no necesariamente debe ser la única forma en la cual esta profecía sea entendida.

Aunque el Reino de Dios no ha sido establecido sobre la tierra a manera de un gobierno literal encabezado por Cristo mismo en Jerusalén, aun las Escrituras nos dan una buena razón para creer que, de acuerdo al juicio de Dios, el Reino verdaderamente comenzó con el primer advenimiento de Jesús a esta tierra, y del cumplimiento de su ministerio. Por ejemplo, el Salvador habló sobre este asunto referente al Reino:

Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, que el Reino de los cielos se ha acercado” (Mateo 4:17, versión Spanish Sagradas Escrituras = (SSE)).

Y Jesús, como sabía los pensamientos de ellos, les dijo: Todo reino dividido contra sí mismo, es desolado; y toda ciudad o casa dividida contra sí misma, no permanecerá. Y si Satanás echa fuera a Satanás, contra sí mismo está dividido; ¿cómo, pues, permanecerá su reino? Y si yo por Beelzebú echo fuera los demonios, ¿vuestros hijos por quién los echan? Por tanto, ellos serán vuestros jueces. Y si por el Espíritu de Dios yo echo fuera los demonios, ciertamente ha llegado a vosotros el Reino de Dios” (Mateo 12:25-28, SSE).

De cierto os digo, que no se levantó entre los que nacen de mujer otro mayor que Juan el Bautista; mas el que es más pequeño en el Reino de los cielos, mayor es que él. Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, al Reino de los cielos se da vida [se establece, comienza]; y los valientes lo arrebatan(Mateo 11:11-12, SSE).

Y el apóstol Pablo hace la siguiente declaración respecto al Reino:

“Con gozo damos gracias al Padre que os hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz. Él nos ha librado de la autoridad de las tinieblas y nos ha trasladado al reino de su Hijo amado” (Colosenses 1:12-13, Reina-Valera 1989 = (RV 1989).

La palabra griega interpretada como trasladado en el versículo 13 es methistano, y quiere decir transferir o transportar. Por favor, comprenda que la razón por la que cito estos pasajes de las Escrituras no es para refutar el concepto de que el Reino de Dios en su plenitud es todavía para un período futuro y que será completamente establecido en la tierra por el Mesías a Su regreso, puesto que esto es precisamente lo que entiendo que la Biblia enseña. El punto, sin embargo, es que las Escrituras también contienen declaraciones que indican que el Reino, en ciertos aspectos, es una condición presente para aquellos que están verdaderamente convertidos por el Espíritu de Dios. De hecho, sería bien difícil argüir seriamente en contra de tal explicación. Sin embargo, muchas personas con un trasfondo religioso antiprotestante, a menudo tienen problemas lidiando con cualquier concepto del Reino que no sea su establecimiento final sobre la tierra.

Estoy de acuerdo en que los pasajes bíblicos que hablan sobre este tema del Reino resaltan la realidad de que el Reino de Dios aún no ha sido establecido en su plenitud en este mundo. No obstante, se puede decir con certeza que el Reino de Dios en realidad comenzó en el pasado, y ha estado en el proceso de edificación a través de los siglos, en la medida que el Todopoderoso ha estado trabajando con Su pueblo. De manera que cuando Daniel declara que Dios establecerá un Reino en los días de los diez reyes representados por los diez dedos de los pies de la imagen del sueño de Nabucodonosor, entendidamente puede haber encerrado un significado dual, el primer cumplimiento habiendo ocurrido en el primer siglo AD, y asociado con el entonces existente Imperio Romano, y el cumplimiento final de la profecía a consumarse en el tiempo de la segunda venida de Cristo, siendo conectado al alineamiento preciso del tiempo del fin de las naciones según se describe en otras partes de la Biblia, como en Daniel, capítulos 7, 11 y 12, y Apocalipsis 13 y 17, etc. 

De modo que la propuesta es que el relato en Daniel 2 y la famosa imagen del rey Nabucodonosor intentan darnos un panorama profético de largo alcance de los imperios gentiles sobre la tierra, mientras que otros pasajes proféticos en el mismo libro de Daniel se enfocan en las circunstancias y eventos específicos del tiempo del fin, con énfasis primordial sobre las naciones del mundo en el preciso tiempo del fin, y tan solo un enfoque secundario en los antiguos reinos del mundo.  

 

EL PANORAMA IMPERIAL DE DANIEL 7

Aunque ciertamente hay otras profecías en Daniel, capítulos 3 al 6, me quiero enfocar en el crucial capítulo 7 de este libro. El típico entendimiento profético que se tiene sobre este famoso pasaje es bastante sencillo, en que generalmente es considerado paralelo al segundo capítulo discutido previamente, y desde cierta perspectiva, parece haber cierta verdad en esta conclusión, pero de ninguna manera esto necesariamente es así.

Si el lenguaje de Daniel 2 y 7 se comparan, hay una conexión incuestionable entre ambos. Mantengamos en mente los puntos básicos de la imagen de Nabucodonosor, a medida que analizamos varios aspectos del capítulo 7. Primero la visión misma:

“En el primer año de Belsasar rey de Babilonia tuvo Daniel un sueño, y visiones de su cabeza mientras estaba en su lecho; luego escribió el sueño, y relató lo principal del asunto. Daniel dijo: Miraba yo en mi visión de noche, y he aquí que los cuatro vientos del cielo combatían en el gran mar. Y cuatro bestias grandes, diferentes la una de la otra, subían del mar. La primera era como león, y tenía alas de águila. Yo estaba mirando hasta que sus alas fueron arrancadas, y fue levantada del suelo y se puso enhiesta sobre los pies a manera de hombre, y le fue dado corazón de hombre. Y he aquí otra segunda bestia, semejante a un oso, la cual se alzaba de un costado más que del otro, y tenía en su boca tres costillas entre los dientes; y le fue dicho así: Levántate, devora mucha carne. Después de esto miré, y he aquí otra, semejante a un leopardo, con cuatro alas de ave en sus espaldas; tenía también esta bestia cuatro cabezas; y le fue dado dominio. Después de esto miraba yo en las visiones de la noche, y he aquí la cuarta bestia, espantosa y terrible y en gran manera fuerte, la cual tenía unos dientes grandes de hierro; devoraba y desmenuzaba, y las sobras hollaba con sus pies, y era muy diferente de todas las bestias que vi antes de ella, y tenía diez cuernos” (Daniel 7:1-7).

Primero que nada, hay cuatro facetas en ambas profecías. En el capítulo dos, éstas son los cuatro metales que constituyen la imagen --   oro, plata, bronce, y hierro respectivamente. En el capítulo siete, hay cuatro bestias, a saber, un león, un oso, un leopardo y una bestia no identificada, de apariencia horrible. 

Como históricamente se conoce, las cuatro divisiones de la imagen del sueño de Nabucodonosor corresponden a los imperios de Babilonia, Medo-Persia, Grecia, y la cuarta siendo el Imperio Romano, con las dos piernas de hierro -- al oriente (Constantinopla), y al occidente (Roma), las cuales representan divisiones de ese reino.

Desde cierto punto de vista, casi con seguridad uno correcto, aunque no  necesariamente la perspectiva primordial, la profecía de Daniel 7 puede estar relacionada con la profecía del capítulo dos de la siguiente manera: el león puede ser comparado a la cabeza de oro o Babilonia, y hay una conexión antigua, si se le puede llamar conexión, entre el símbolo del león con alas y el imperio Caldeo. El oso representa el imperio Medo-Persa, y otra vez, hay una cierta conexión histórica entre este animal y Persia. El hecho de que el oso en Daniel 7 se levanta sobre un lado puede con posibilidad indicar la supremacía de Persia sobre Media. La tercera bestia es un leopardo con alas y cuatro cabezas. Con respecto a la imagen de Nabucodonosor, este animal correspondería al imperio de Grecia de Alejandro Magno. Y como bien se sabe, debido a la inesperada muerte de Alejandro, por malaria en 323 AC, el reino fue dividido entre cuatro de sus principales generales, a saber, Seleuco I Nicátor, Ptolomeo I Sotero, Lisímaco y Casandro; los primeros dos emergieron como los principales beneficiarios de esta división, fundadores de los imperios Seléucido y Ptolomeico, de los cuales sus numerosos conflictos políticos y militares aparentemente ya se habían pronosticado en detalle en el capítulo 11 de Daniel. 

La enigmática cuarta bestia de Daniel 7 no está designada a un animal en específico como las tres anteriores. Es, sin embargo, la más poderosa y destructiva del grupo. Notará que es descrita como teniendo dientes de hierro, una posible correlación con el cuarto reino del capítulo 2 de Daniel, el cual es representado como compuesto de hierro, y que sería igualado con el Imperio Romano.

Aunque se mencionó sólo brevemente, no es del todo difícil percibir una conexión entre el lenguaje de Daniel 2 y 7. La pregunta que deseo formular, sin embargo, concierne a si es esta o no la única interpretación posible de la visión de Daniel 7. Mientras que estoy completamente de acuerdo en que hay una asociación con los cuatro reinos del capítulo 2, existe una buena razón para concluir que las bestias de Daniel 7 también pueden tener un significado y aplicación adicional, más específico a las naciones del tiempo del fin.

El Dr. E. W. Bullinger, entre las notas marginales en su Biblia “The Companion Bible” del capítulo 7 de  Daniel, hace los siguientes comentarios:

V. 3. Cuatro grandes bestias. Estas no son los cuatro dominios del capítulo 2, los cuales se levantaron uno después del otro, y cada uno subsiste sucesivamente en el lugar del otro. Los dominios del capítulo 7 se levantarán en ‘los días de los’ últimos ‘diez reyes’ de Daniel 2:44. Estos continúan la parte final del dominio de Nabucodonosor, y EXISTEN CONJUNTAMENTE (p. 1192). 

Francamente, me inclino a concordar con la opinión del Dr. Bullinger en este asunto, no abandonando aún la conexión secundaria entre los capítulos 2 y 7, pues hay claramente un cierto  tipo de relación evidente. Una razón para esta línea de pensamiento se encuentra en Daniel 7:12. En los dos versículos previos, leemos de la destrucción divina desatada sobre la terrible cuarta bestia, acerca de lo cual Daniel escribe: 

“Habían también quitado a las otras bestias [el león, el oso, y el leopardo] su dominio, pero les había sido prolongada la vida hasta cierto tiempo" (Daniel 7:10-11).

Aunque este pasaje necesita una explicación más detallada, aún así, aparenta descartar la noción de que las cuatro bestias simbolizan imperios mundiales reinantes en forma sucesiva cubriendo miles de años en la historia, como usualmente se le atribuye a los cuatro grandes reinos de Daniel 2. Claramente, cada uno de éstos reemplaza al reino anterior (Babilonia, Medo/Persia, Grecia, Roma). En el caso de las cuatro bestias de Daniel 7, las primeras tres todavía existen activamente a la destrucción de la cuarta, así que parecería  que esta profecía en particular, habla primordialmente con respecto al tiempo del fin, en lugar de la larga perspectiva general  de la historia profetizada en el capítulo 2 de Daniel.

Además, se describe el fin de la cuarta bestia un tanto diferente de lo que leemos en Daniel 2 concerniente a la conclusión del sueño de la imagen de Nabucodonosor. En el caso de Daniel 7, dice lo siguiente: 

Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse delante de él. Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido (Daniel 7:13-14).

El lenguaje aquí es mucho más específico con respecto al desenlace de los eventos comparado con la descripción que leemos en el capítulo 2. El “Hijo de Hombre” es una referencia obvia al regreso del Mesías, un término que Él mismo utilizó durante Su ministerio terrenal. El Anciano de Días se refiere, por supuesto, al Padre. Leemos en el versículo 13 que este Hijo de Hombre viene con las nubes del cielo, prácticamente el lenguaje idéntico utilizado por Cristo en conexión con Su segunda venida, registrado en Mateo 24:30:

Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al HIJO DEL HOMBRE VINIENDO SOBRE LAS NUBES DEL CIELO, con poder y gran gloria.”

En Daniel 7:14, notamos que al Hijo del Hombre le es dado dominio, gloria y un gran reino que gobierna sobre todas las naciones, y que no será destruido. También podemos ver que esta declaración concuerda perfectamente con lo que leemos en Apocalipsis 11:15:

“El séptimo ángel tocó la trompeta, y hubo grandes voces en el cielo, que decían: Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y él reinará por los siglos de los siglos.”

Y de igual manera, está escrito en Hebreos 1:8: 

“Mas del Hijo dice: TU TRONO, OH DIOS, POR EL SIGLO DEL SIGLO; CETRO DE EQUIDAD ES EL CETRO DE TU REINO.

Aunando los hechos hasta aquí derivados de Daniel 7, está claro que las cuatro bestias coexisten aún hasta el tiempo del retorno de Cristo y de la institución del Reino Mesiánico sobre la tierra. Esto es lo que distingue la profecía del capítulo 7 de la del capítulo 2.

Por lo tanto, si fuéramos a ver las cuatro bestias como reinos contemporáneos, y el hecho de que están en vigencia a la segunda venida del Mesías, entonces estamos automáticamente hablando, no de antiguos imperios, sino mas bien de naciones modernas (en el momento histórico en que esto suceda) de gran influencia en el mundo. Si fuéramos aún más lejos, y miráramos esta profecía desde la  perspectiva de nuestros días, ¿qué veríamos? ¿Habrá una forma correcta y lógica posible de conectar el lenguaje profético de Daniel 7 con las condiciones recientes y actuales existentes en el mundo?  

 

LA PERSPECTIVA NACIONALISTA DE DANIEL 7

Tomando cada una de las cuatro bestias y buscando aplicar una interpretación armónica con la actualidad, y una identificación moderna a éstas, podríamos producir el siguiente escenario concebible:

1. El  león 

El león, junto con todos los animales particulares del capítulo 7, es un símbolo -- un símbolo nacional. Con respecto a la era más moderna, el LEÓN está expresamente asociado con la nación de GRAN BRETAÑA.  De una manera u otra, se encuentra en numerosos escudos de armas y otros artículos heráldicos británicos.

Este león, sin embargo, tiene alas de un ÁGUILA, que son subsecuentemente removidas. Por favor, note que la primera bestia es claramente un león, no un águila, pero hay una conexión bien obvia entre los dos. Interesantemente, en muchos, sino en la mayoría de los símbolos británicos de la antigüedad que tienen que ver con la imagen del león, el majestuoso animal está erguido sobre sus pies, a manera de hombre, y con alas en su espalda -- ¡precisamente como lo establece la profecía de Daniel 7! 

En términos modernos, el ÁGUILA, es universalmente reconocida como el símbolo nacional de los ESTADOS UNIDOS. El gran sello de los Estados Unidos prominentemente muestra la famosa y familiar águila norteamericana de cabeza blanca y alas oscuras. Su imagen se encuentra en la moneda de esta nación, en edificios y en monumentos de costa a costa.

Aún el más superficial vistazo a la historia, nos recuerda que los Estados Unidos de América se levantó a su máxima extensión, desde Gran Bretaña obteniendo su independencia vía la Guerra de la Revolución que comenzó en el 1776. Desde ese instante en adelante, Gran Bretaña existió aparte de América, y de esta manera este acontecimiento histórico está representado en la profecía por la separación de las alas de águila del león.

De las grandes potencias internacionales modernas, Gran Bretaña fue primera, y de ese modo, su símbolo de león, encabeza la lista en Daniel 7. El león es más pequeño que el oso, pero más grande que el leopardo, y esta diferencia en tamaños será notabilísima una vez las otras bestias sean identificadas.

Además, el león es considerado el rey de los animales o el rey de la selva, quizás otra razón para ser mencionado primero, pero también porque, más que cualquiera de las superpotencias modernas, Gran Bretaña es la más estrechamente asociada con la realeza. Aún hoy día, una familia real británica, la Familia Windsor, continúa sentada en el trono de Inglaterra, y, contrario a lo que muchos asumen, también continúan ejerciendo gran poder, que se extiende por toda Europa y el mundo. Inglaterra es una de las pocas naciones en el mundo que ha continuado preservando su monarquía. Cuando hoy se habla de “La Corona”, Gran Bretaña casi automáticamente viene a la mente. 

En su esfuerzo para sobrevivir, un león, aunque grande y poderoso, tiene ciertos impedimentos o desventajas. Como sólo pueden correr a máxima velocidad una corta distancia, los leones tienden a cazar en grupos, en lugar de solos, lo que aumenta su porcentaje de éxito. Por esta razón también, es usualmente necesario para los leones tener amplios territorios para la caza. Una manada es posible que recorra muchas millas al día en busca de comida.

Con respecto a Gran Bretaña y su identidad con el león, los rasgos mencionados previamente correlacionan muy bien con las tendencias de esta históricamente poderosa nación. Distinto a otras prominentes fuerzas internacionales, los británicos no son realmente conocidos por la velocidad relámpago de sus ataques militares. Más bien son famosos por su persistente, no obstante, lento, pero empeñoso estilo de guerra. Para poder satisfacer sus necesidades, Gran Bretaña, bien parecido al león, ha requerido de grandes extensiones de territorios. Es, por supuesto, mundialmente famoso por su anterior expansión imperial, literalmente alrededor del globo.  Por buen tiempo se decía: “el sol nunca se pone en el Imperio Británico.” 

Y hablando de extensión territorial, es significativo que el león tiende a cazar grandes animales, con preferencia aquellos que no se pueden mover extremadamente rápido. De igual manera, los británicos también se han inclinado hacia la conquista de grandes, pero más bien territorios de lento desarrollo (por ejemplo, Canadá, Australia, África del Sur, India). Esto, por supuesto, no es a manera de desdén a estos países, pues bien sabemos que todos los pueblos tienen, y se distinguen por su particular idiosincrasia. 

El león también se conoce por su fuerte rugido. En condiciones óptimas, el rugido de un león puede ser escuchado ¡hasta 5 millas de distancia!  El usa estas habilidades ventajosamente. Se dice en las Escrituras que el diablo, como león rugiente anda buscando a quien devorar. 

Esto puede parecer forzar las cosas un tanto, pero, hasta cierto punto, Gran Bretaña podría entenderse que también tiene un rugido bastante fuerte. En efecto, muy a menudo ha intimidado y amenazado a sus enemigos con retórica fuerte. Ciertamente en tiempos más recientes, Sir Winston Churchill viene a la mente como un ejemplo clásico de esta característica.

 
2. El oso 

El oso, como un símbolo nacional en el mundo de hoy, es bien fácil de identificar. De hecho, el país que viene a la mente casi inmediatamente es Rusia. El “oso ruso” es famoso en todo el mundo, y se considera sinónimo de esa nación y gente.

Rusia, por supuesto, existía mucho antes de la Revolución Bolchevique de 1917, cuando estaba bajo el reino imperial de los zares. Es interesante notar que el término zar es una palabra derivada del latín caesar (como también lo es el título alemán kaiser), y que la última dinastía que reinó en Rusia fueron los Romanovs (romanos). Interesantemente, Moscú en una época fue realmente conocida como la tercera Roma (después de la ciudad de Roma misma y Constantinopla, la capital oriental del imperio, y el lugar de la Restauración Imperial bajo Justiniano). A la muerte del Zar Nicolás y su esposa Alexandra, el pueblo cayó eventualmente bajo el dominio de Nicolai Lenin, y el resto, por supuesto, es historia.

El oso en Daniel 7:5 es descrito alzado más de un costado que del otro. El versículo actualmente quiere decir que el animal fue levantado sobre un lado. La nota marginal infiere que hubo predominio de un bando sobre otro. Esto parecería indicar que la nación de Rusia estaba algo dividida en dos partes, lo más probable en referencia a una división política de gran envergadura. Es interesante, lo que muchos estudiosos han señalado, que el concepto político de izquierda y derecha, tan de moda en la actualidad, se originó con las gentes y eventos que culminaron en la Revolución Rusa de 1917. El comunismo y el socialismo se consideran “la izquierda”, y el fascismo “la derecha”. El reino imperial de los zares podía, por supuesto, haber sido de derecha, de este modo, vemos en existencia un conflicto claramente delineado entre los términos derecha e izquierda en la Rusia prerrevolucionaria. El hecho que la profecía de Daniel establece que el oso fue levantado de uno de sus lados, ciertamente es un indicativo que “la izquierda” logró predominar sobre “la derecha”, precisamente lo que trascendió.  

En cuanto a las tres costillas en la boca del oso, no se nos proporciona una interpretación directa, pero obviamente esto tiene algún tipo de referencia a las gentes y los territorios conquistados por el régimen del oso. Rusia, posteriormente la Unión Soviética, tiene la distinción de ser una de las más notorias de las  naciones del mundo con respecto a la aniquilación de vida humana. Las purgas y los pogromos del infame José Stalin resultaron en los atroces homicidios colectivos de más de 50,000,000 de seres humanos. Con razón la profecía establece que el oso ¡devoraría mucha carne!

La Unión Soviética es reconocida como la más temida nación moderna, invadiendo un país tras otro, anexionándolos a su imperio, y trayendo a las gentes bajo el sometimiento del sistema de gobierno comunista. La mención específica de las tres costillas se refiere quizás a tres países. Como las costillas están ubicadas a los lados de los animales, podríamos estar inclinados a considerar el hecho que la USSR tendía a seguir una política militar de ataque y conquista de las naciones particularmente ubicadas a lo largo del lado oriental de Europa, formando lo que se vino a conocer a través del mundo como la cortina de hierro

Entre las naciones víctimas de la hegemonía soviética hubo dos grupos por separado de tres, a saber, los estados Bálticos de Latvia, Lituania y Estonia y los países Transcaucásicos de Armenia, Azerbaiján y Georgia. Si el oso de Daniel 7 es en efecto representativo de la Rusia/USSR de la era moderna, entonces cualquiera de estos tríos podría fácilmente ser la representación de las tres costillas en la boca del animal.  

Además, la palabra hebrea para costilla es tsalah, y en adición a su definición más familiar, que es “hueso”, puede también significar un lado, parte o sección lateral (de una persona, un objeto, del cielo, un bosque maderable, un tablón o tabla, un cuarto o cámara). Si fuésemos a pensar en la palabra costilla en estos términos, no sería nada exagerado conectar la agresión rusa y su control militar del este de Europa, con las costillas en la boca del oso, en la referencia de Daniel 7.  

La palabra tsalah se traduce casi la mitad de las veces en las Escrituras como una cámara o cámaras laterales. Esto es particularmente cierto con respecto al arca del pacto (Éxodo 25:12), el tabernáculo (Éxodo 26:20), el altar (Éxodo 27:7), y las cámaras laterales del templo (1 Reyes 6:5; Ezequiel 41:5). Por lo tanto, cuando se usa en Daniel 7, es probablemente una referencia a la acción militar de la moderna nación de Rusia, o Unión Soviética en contra de las “cámaras laterales” de Europa (Polonia, Rumania, Yugoslavia, Hungría, Albania, Checoslovaquia, etc.).

El oso es la más grande de las tres bestias mencionadas en Daniel 7, igual que Rusia/ Unión Soviética es literalmente gigantesca comparada con no solamente la Gran Bretaña, ¡pero con cualquier otra nación del mundo! El oso también, debido a su gran tamaño, es el más fuerte de los tres animales, y, aunque no hayamos discutido el simbolismo del leopardo, es suficiente decir que el poderío militar de la moderna Rusia o Unión Soviética ha sido y continúa siendo el más grande de entre las otras naciones incluidas en esta profecía. Tal vez alguien pudiera objetar este aserto, puesto que el poderío militar de los Estados Unidos es considerado superior al de la Unión Soviética, lo cual es muy cierto, pero para ello tendríamos que considerar el elemento científico/tecnológico de los últimos años.

El oso, como cazador, es bastante hábil, pero también lo son el león y el leopardo, cada uno dependiendo de sus propias fuerzas que les permiten tener éxito. El oso, contrario al león y al leopardo, no puede depender tanto de su velocidad para cazar su presa. Se mueve más lento que los otros dos animales, y esta característica en efecto ha sido indicativa de Rusia también. La Unión Soviética aunque extremadamente poderosa y capaz, y como el oso, prácticamente sin enemigos, aun sigue siendo visualizada más que una nación lenta pero empeñosa, tenaz, dependiente de su tamaño y fuerza para alcanzar sus metas. Más que el león o el leopardo, el oso puede también intimidar a sus oponentes, una característica que en efecto ha sido históricamente predominante con respecto a  Rusia y sus vecinos.

Es bien interesante que, de todos los animales mencionados en Daniel 7, la madre osa es la más protectora y defensiva de sus cachorros. Y, por así decirlo, también Rusia lo ha sido a través de los años. Como sabemos, ella es cariñosamente descrita por sus adeptos como ¡la madre patria!

Los osos, a diferencia de cualquier otro animal feroz en el mundo, pueden sobrevivir más que sus oponentes o su presa. Como no están equipados con la velocidad que posee un felino grande, utilizan otras habilidades para asegurar su éxito. Mientras que un oso puede estar lo suficientemente asustado en algunas ocasiones, como para correr, es mucho más  probable que se torne feroz cuando se sienta acorralado o atacado, distinto de lo que haría un león o un leopardo. Con respecto a Rusia, esta característica nos recuerda la guerra desastrosa peleada por Napoleón Bonaparte en 1812. El “invencible” ejército francés, de 500,000 hombres, cruzó el río Niemen en junio 24. Pocos días después, Napoleón declaró:He venido a darle fin, de una vez por todas, a la colosal barbarie del norte. La espada está desenvainada. Deben ser forzados a replegarse y hundirse en su nieve y hielo, para que así, por un cuarto de siglo por lo menos, no puedan ser capaces de interferir con la Europa civilizada” (Con Napoleón en Rusia: Las memorias del General de Caulaincourt, Duque de Vicenza (Venecia) (de las memorias originales según editadas por Jean Hanoteau. Compendio, edición, e introducción por George Libaire) (1935, William Morrow & Co. New York, p. 52).

Aunque, marcadamente confiado en la victoria, y con destrezas marciales y liderazgo sin igual, el gran ejército de Napoleón fue incapaz de alcanzar su ambicionada victoria rápida sobre los rusos. En cambio los rusos continuamente evadieron y sobrevivieron a los franceses, subyugándolos hasta que sus provisiones se terminaban, sus caballos morían, sus carros estaban en condiciones inservibles, y sus heridos sin poder ser atendidos. 

Los franceses comenzaron su retirada de Moscú en octubre 5 de 1812, y en diciembre 3 el emperador Napoleón emitió el boletín #29 admitiendo la aniquilación  del ejército francés.

El oso también es famoso por su habilidad para sobrevivir en el frío, y encontramos algunas variedades tan lejos en el norte de la tundra congelada rusa y en la región polar de Alaska. Puede ser bastante instructivo recordar, que durante la Segunda Guerra  Mundial en agosto 23 de 1939, Alemania y Rusia firmaron un pacto de no agresión, y sin embargo, al cabo de dos años Alemania traicionó el acuerdo y lanzó la Operación Barbarroja, invasión masiva a lo largo de todo el frente oriental. Como Napoleón, Hitler manifestaba confianza de que podía aniquilar al oso ruso, y al principio parecía que así sería. Murieron más personas en la Operación Barbarroja que en ninguna otra campaña militar en la historia del mundo aun hasta hoy.

Cuando el bombardeo alemán no logró desplazar a las atrincheradas tropas rusas, Hitler se enfureció. José Stalin ordenó a los ciudadanos rusos a matar sin titubear a cualquier sospechoso de ser parte de las fuerzas enemigas o sus partidarios. Mientras tanto, el ejército ruso aumentaba numéricamente, lo que ayudó a resistir los ataques alemanes hasta el brutal invierno de 1941-42. En temperaturas tan bajas como cerca de los 50 grados Fahrenheit bajo cero, las fuerzas nazis, desacostumbradas a batallar en tan severas y extremas condiciones, se vieron en la necesidad de retroceder y reagruparse.

En la primavera de 1942, la batalla más sangrienta de la Segunda Guerra Mundial fue peleada  en Stalingrado, forzando a Hitler a retirarse. El ejército ruso no sólo dominó militarmente a los alemanes, infligiéndoles una derrota severa, sino que además aprovechó al máximo su habilidad para resistir el crudo invierno, lo que realmente fue el elemento decisivo de la batalla. Desde ese momento en adelante, los alemanes fueron derrotados, y los rusos avanzaron hacia el oeste probando ser decididamente el destacamento militar más destructivo de toda la guerra, excediendo aún la famosa invasión del Día-D en Normandía, el 6 de junio de 1944.  

Uno no puede evitar rememorar dos pasajes bíblicos, el primero en Salmos 147:15-17:

Él [Dios] envía su palabra a la tierra; Velozmente corre su palabra. Da la nieve como lana, y derrama la escarcha como ceniza. Echa su hielo como pedazos; Ante su frío, ¿quién resistirá?”

Y la segunda referencia se encuentra en Job 38:22-23:

“¿Has entrado tú en los tesoros de la nieve, o has visto los tesoros del granizo, que tengo reservados para el tiempo de angustia, para el día de la guerra y de la batalla?”)

3. El leopardo

La tercera bestia de Daniel 7 es descrita como un leopardo. La palabra hebrea es namer; y es utilizada varias veces en las escrituras hebreas. En la mayoría de los casos, el leopardo no es un buen augurio, ya que es un animal de presa, sigiloso, fuerte y feroz. Es, sin embargo, más pequeño que el león o el oso, lo cual debemos mantener presente para propósitos de este estudio. 

Basado en el patrón profético que ha sido tentativamente expuesto hasta aquí, esta tercera bestia de Daniel 7 representa una poderosa entidad político/militar dentro del marco de tiempo del león y el oso. Si la extracción de las alas del león (Gran Bretaña) es símbolo de la Revolución Americana, entonces la fecha en cuestión data de alrededor de 1776 o quizás 1781 a la conclusión de la guerra.  El oso ruso entonces podría ser vislumbrado en dos aspectos -- en su forma imperial previo a la Revolución Bolchevique en 1917, y después en su manifestación como la Unión Soviética, conocida hoy como la Federación Rusa.

Si fuéramos a indagar en nuestra historia mundial reciente para identificar a una tercera gran potencia que pueda adecuadamente apuntar a un leopardo, ¿qué características estaríamos buscando? Primero que nada, como establecimos anteriormente, el leopardo es un animal más pequeño que el león y el oso, de modo que la nación representada por el leopardo debe, en alguna forma, ser más pequeña en tamaño que Gran Bretaña y que Rusia.

Además, el leopardo le sigue a ambos, al león y al oso en la profecía de Daniel 7. Esto nos podría indicar que la nación en cuestión pudo llegar al poder después de las primeras dos, pero como sabemos, también ser contemporánea con éstas. Como la remoción de las alas del león puede estar muy bien relacionada con el periodo de tiempo de la Revolución Americana, entonces podríamos colocar a Gran Bretaña en el tiempo profético alrededor del 1776 o poco después. El oso también surge al poder después del león, y aunque en su etapa imperial, Rusia no fue sin ciertas proezas en el mundo, su surgimiento en el campo internacional comenzó con la Revolución de octubre de 1917. Basado en esta información, estamos buscando el surgimiento del reino del leopardo en algún momento después de 1917-18.

El leopardo también posee ciertas características que nos pueden ayudar a identificar a esta nación que buscamos. Por lo raro de su pelaje, el leopardo se camuflajea fácilmente, por lo tanto su presencia y potencia son ocultadas.  Y aunque más pequeño que el león o el oso, no obstante es un magnífico cazador, debido en gran parte por su naturaleza astuta y furtiva. La Biblia siempre presenta al leopardo como un animal extremadamente fuerte y fiero, y en Habacuc 1:8, el leopardo es descrito como un animal de gran velocidad. Está bien claro entonces que la potencia internacional simbolizada por el leopardo en Daniel 7, podría ser del tipo que, a pesar de su reducido tamaño, utiliza su camuflaje, su sigilo, su velocidad y su indiscutible ferocidad para lograr sus objetivos.

La tercera bestia, como debemos recordar, tiene alas en la espalda. En el vernáculo moderno, esto muy bien se podría relacionar con la supremacía de poder aéreo respecto a su fuerza militar. Y, de acuerdo al diccionario, “Brown-Driver-Briggs Hebrew and English Lexicon (BDB), el uso de la palabra namer o leopardo en Jeremías 5:6, (versión LBLA = (La Biblia de las Américas), es simbólico de las calamidades de Israel, donde leemos:

“…un LEOPARDO acecha sus ciudades, y todo el que salga de ellas será despedazado, porque son muchas sus transgresiones, y numerosas sus apostasías.

De hecho, la referencia de Jeremías también incluye al león y al oso  junto con el leopardo, como enemigos y perseguidores de Israel. Puede que algunos no asocien a Gran Bretaña con tal actividad, pero esto sería un grave error. A pesar del apoyo evidente de tiempo en tiempo, Inglaterra, desde la era de las cruzadas, ha tratado de ejercer control sobre la tierra santa y de todos sus tesoros. Y, por supuesto, sin dejar de mencionar que la Unión Soviética nunca ha sido y nunca será otra cosa que un archienemigo de Israel. Esta actitud hostil hacia los judíos prevalece especialmente en el tercero de estos grandes poderes internacionales a surgir en la era moderna.

Siguiendo esta misma línea, hay un pronunciamiento contundente por Jehová en donde encontramos estas mismas tres bestias prominentemente mencionadas en conexión a Israel.  Notemos lo siguiente en Oseas 13:6-9 (RV 1989):

“Pero cuando los apacenté y se saciaron, su corazón se ensoberbeció. Por esta causa se olvidaron de mí. Por tanto, yo seré para ellos como un león; los acecharé como un leopardo en el camino. Les saldré al encuentro como una osa que ha perdido sus crías, y les desgarraré la caja del corazón. Allí lo devoraré como león, como los despedaza un animal del campo. Yo te destruiré, oh Israel. ¿Quién te podrá socorrer?”

Otra referencia al leopardo que es muy diciente se encuentra en el libro de Jeremías. El profeta advierte a los judíos en contra de su pecado de arrogancia, diciéndoles:

“Escuchad y oíd; no os envanezcáis, pues Jehová ha hablado. Dad gloria a Jehová Dios vuestro, antes que haga venir tinieblas, y antes que vuestros pies tropiecen en montes de oscuridad, y esperéis luz, y os la vuelva en sombra de muerte y tinieblas. Mas si no oyereis esto, en secreto llorará mi alma a causa de vuestra soberbia; y llorando amargamente se desharán mis ojos en lágrimas, porque el rebaño de Jehová fue hecho cautivo” (Jeremías 13:15-17).

Jeremías continúa la admonición al arrepentimiento, diciendo:

“Si dijeres en tu corazón: ¿Por qué me ha sobrevenido esto? Por la enormidad de tu maldad fueron descubiertas tus faldas, fueron desnudados tus calcañares. ¿Mudará el etíope su piel, y el leopardo sus manchas? Así también, ¿podréis vosotros hacer bien, estando habituados a hacer mal?” (Jeremías 13:22-23).

Dios utiliza el leopardo en esta ocasión para describir la gran improbabilidad de que Judá en efecto se arrepentirá, formulando la pregunta retórica, ¿Puede  el leopardo mudar sus manchas? La contestación obvia es que no, y estamos conscientes, ¡de que este mismo dicho se ha convertido en un axioma hasta el día de hoy! Se ha convertido en una metáfora aceptada con relación a la certeza de que la tendencia a hacer el mal nunca cambiará. Y, en efecto, esta característica es la más descriptiva del desempeño histórico de la tercera gran potencia internacional a manifestarse en la era moderna, pues los líderes de esta nación simplemente parecen tener un defecto muy particular en su carácter que aparentemente los impulsa a repetir una y otra vez los mismos pecados a escala mundial.

Un punto final, antes de nombrar un gobierno en específico, es el hecho de que el término leopardo puede también entenderse de otra manera. Por ejemplo, en Apocalipsis, donde Juan describe la gran bestia que vio, leemos lo siguiente:

“Me paré sobre la arena del mar, y vi subir del mar una bestia… Y la bestia que vi era semejante a un LEOPARDO...” (Apocalipsis 13:1-2).

La palabra interpretada como leopardo en el versículo 2, forma parte de un pasaje más extenso, el cual veremos que está más íntimamente relacionado con la profecía de Daniel 7, y proviene del término griego pardalis, y mientras que seguramente puede ser traducido como un leopardo, también se puede entender como pantera. Ya veremos que este hecho puede probar ser mucho más significativo de lo que parece a simple vista. 

Ahora recapitulemos brevemente lo que hasta aquí hemos discutido. Con respecto a la tercera bestia o leopardo de Daniel 7, estamos buscando una nación que reuna las siguientes características:

  1. Debe ser una nación moderna.
  2. Debe haber aparecido como potencia mundial después de la Revolución Americana en contra de Gran Bretaña (1776-1782), y después de la Revolución Bolchevique en Rusia (1917-18).
  3. En extensión territorial dede ser una nación más pequeña que las dos potencias mundiales que le han precedido.
  4. Debe ser una nación que su ascenso al poder fue algo inesperado porque actúa con gran disimulo, así como el leopardo se  camuflaja por el pelaje que posee.
  5. Debe ser una nación de gentes, por naturaleza fieros, en efecto, feroces.  
  6. Debe ser una nación con destreza militar.
  7. Debe ser una nación que sus militares se especializan en ataques repentinos y violentos.
  8. Debe ser una nación que tiene como recurso una gran fuerza aérea.
  9. Debe ser un enemigo de Israel, específicamente antisemita.
  10. Debe ser una nación cuyos líderes son propensos a influencias malévolas, característica que no cambia con el tiempo.
  11. Es una nación que de alguna manera se asimila con el leopardo o la pantera.

Hablando con franqueza, hay realmente una sola nación moderna que cumple con cada uno de estos requisitos y que posee cada una de las características del leopardo, y probablemente para sorpresa de nadie, hablamos de la internacionalmente influyente nación de  ¡ALEMANIA!

Alemania es generalmente conocida como una de las principales naciones de la era moderna. Su ascenso al poder internacional surgió después de Gran Bretaña y Rusia. Por supuesto, la presencia alemana se sintió fuertemente durante la Primera Guerra Mundial, pero en ello sólo estaban los signos precursores de un futuro estado alemán que dejaría atónito al mundo. Después de su derrota, durante los 1920’s y los 1930’s los principales gestores de poder americano y británico en Wall Street  y otras partes, forzaron a Alemania a la bancarrota y a la agitación política, crisis en la cual emergió la figura de Adolfo Hitler, un hombre seleccionado, entrenado y asistido por las poderosas fuerzas financieras y políticas para la función expresa de unir a los alemanes y dirigirlos a la conflagración que ahora conocemos como la Segunda Guerra Mundial.  

Por la forma tan artificiosa y controlada en que se desarrollaron los eventos, no es difícil entender que el ascenso de Alemania al status de preeminencia internacional fue arbitrada de una manera no distinta a la naturaleza del leopardo, ¡tomando al mundo por sorpresa! Muchos líderes nacionales fueron totalmente engañados por Hitler y los nazis, incluyendo aun a Neville Chamberlain, el Primer Ministro de Inglaterra, acarreando la debacle del Pacto de Munich, firmado en 1938. Toda esta sórdida, diabólica historia, incluyendo el engaño y la duplicidad del Milner Group y Lord Halifax, han sido cuidadosamente investigados y maravillosamente recopilados en el trabajo clásico del Dr. Anthony Sutton, “Wall Street and the Rise of Hitler”. Todo el mundo debería de leer este revelador libro, junto con el tratado, “Wall Street and the Bolshevik Revolution”. Estas dos obras le revelarán la pura verdad sobre los poderes diabólicos que tan sigilosamente forjaron las actividades del mundo durante el siglo 20, erigiendo el andamiaje para la construcción de lo que vemos erguirse actualmente en el escenario mundial, y ¡para la peor GRAN TRIBULACIÓN todavía por manifestarse! 

Con respecto a la habilidad del leopardo para atacar rápidamente con una combinación casi perfecta de velocidad y poder, no se  necesita buscar mas allá del histórico hecho de cuando Alemania originó el temido blitzkrieg (término que literalmente significa guerra relámpago), la sorpresiva, infame, y a gran escala ofensiva militar diseñada expresamente para intimidar al enemigo y alcanzar una victoria rápida y decisiva. Esta práctica fue tan efectivamente utilizada por las fuerzas aéreas y terrestres alemanas, que fueron capaces de devastar gran parte de Europa, aun mucho antes de que América entrara activamente en la Segunda Guerra Mundial.

Y con respecto a las alas del leopardo, los alemanes, más que ningún otro participante en la Segunda Guerra Mundial, fueron preeminentes en el poder aéreo en el mundo. Tan solo la mención de la notoria Luftwaffe da escalofríos. La guerra aérea alemana incluyendo el desarrollo de los cohetes V-2 utilizados tan destructivamente en contra de Inglaterra, le dio a los poderes del Eje el control de los cielos durante gran parte de la guerra.  

Además de las características hasta aquí discutidas, el hecho de que Alemania literalmente ha sido un ejemplo de extrema malevolencia, es una realidad sin discusión ni debate. Ambas guerras mundiales, la Primera y la Segunda, fueron peleadas primordialmente en contra de Alemania. Como el leopardo, los alemanes no pudieron y no pueden cambiar su naturaleza. Los infames campos de concentración de la Segunda Guerra Mundial, ciertamente manifestaron  esta verdad en el derramamiento de sangre de millones que fueron masacrados dentro de sus confines.  

¿Y quienes fueron precisamente las víctimas de esta característica alemana? En mayor medida fueron los judíos en Europa. De hecho, el holocausto es indudablemente una de las atrocidades más brutales ¡jamás perpetradas en contra de raza alguna en toda la historia de la humanidad!

La última de las once características requeridas, mencionadas anteriormente, es la asociación entre el leopardo y la tercera gran potencia internacional, y en el caso de Alemania, compara perfectamente. Esto es particularmente cierto si utilizamos el significado alterno de la palabra pantera, pues durante la Segunda Guerra Mundial, en la cumbre del poderío internacional de Alemania, sus tanques principales se llamaban PANTERAS, y la división de tanques fue nombrada por la palabra derivada, ¡PANZERS!

Una observación final con respecto al leopardo de Daniel 7. A diferencia de las primeras dos bestias, esta tercera no solamente tiene alas en su espalda, sino que también tiene CUATRO CABEZAS. En la conexión que este animal en particular tenía con el antiguo imperio Griego de Alejandro Magno (discutido previamente), las cuatro cabezas se relacionan con la división cuadriplicada del reino entre cuatro de los principales generales del emperador. ¿Cómo entonces debemos entender la aplicación de estas cuatro cabezas con respecto a la nación de Alemania?

En su estudio “El león, el oso y el leopardo”, James LLoyd, un analista de profecía bíblica, menciona una serie de cuatros, muy interesante con respecto a Alemania. Por ejemplo, había cuatro tribus germánicas principales -- los anglos, sajones, alemanes y francos. En historia posterior, hubo cuatro prominentes estados alemanes -- Bavaria, Prusia, Sajonia y Wurtemberg. Aun el primer gobierno federal de Alemania constaba de cuatro ciudades libres con cierta relación entre sí.

Quizás la información más asombrosa con respecto al numero cuatro y su relación con la nación de Alemania tiene su origen en el antiguo reino griego, que como se recordará, a la muerte de Alejandro Magno, fue dividido entre cuatro de sus principales generales. De igual manera en la conclusión de la Segunda Guerra Mundial, a la muerte (supuestamente) de Adolfo Hitler, la administración de Alemania también fue dividida entre cuatro prominentes generales, cada uno de Estados Unidos, (sector oeste), de Gran Bretaña (sector noroeste), de Rusia (sector oriental), y de Francia (sector suroeste), y se conceptuó colectivamente la Kommandatura.

Ahora una reflexión final sobre esta sección de nuestro estudio. Como el leopardo es la tercera bestia de Daniel 7, lo más probable es que haya cierta conexión entre el leopardo moderno y el antiguo, a saber, el imperio griego de Alejandro Magno. Como fácilmente se puede discernir de este simple estudio, existen claramente aspectos comunes a ambos, el antiguo y el moderno.

Por ejemplo, Alejandro fue famoso por sus ataques veloces en contra de sus enemigos, al igual que los alemanes quienes perfeccionaron el blitzkrieg. Ambos líderes, Alejandro Magno y Hitler, intentaban conquistar literalmente el mundo de su época. Interesantemente, ambos, estuvieron involucrados en el ocultismo, y consultaron guías espirituales para dirección y éxito en sus campañas militares. Asimismo, las carreras de ambos hombres fueron bastante meteóricas en su ascenso al poder, en la prolongación de sus reinados, y en la muerte de ambos a relativamente temprana edad. Alejandro reinó básicamente desde 336-323 AC., o sea un reinado de 13 años. Adolfo Hitler aparentemente cometió suicidio (algunos sospechan que esto nunca  realmente ocurrió, pero eso es historia aparte) en 1945. Trece años antes hubiese sido aproximadamente 1932-33, el periodo de tiempo preciso cuando Hitler ocupó la cancillería de Alemania.

Como el león, el oso y el leopardo son presentados en la Biblia como enemigos de Dios y Su pueblo, es muy interesante lo que leemos en la descripción gráfica del Reino Mesiánico venidero, en Isaías 11:6-7, 9:

“Morará el lobo con el cordero, y el leopardo con el cabrito se acostará; el becerro y el león y la bestia doméstica andarán juntos, y un niño los pastoreará. La vaca y la osa pacerán, sus crías se echarán juntas; y el león como el buey comerá paja... No harán mal ni dañarán en todo mi santo monte; porque la tierra será llena del conocimiento de Jehová, como las aguas cubren el mar.”

Aunque estos versículos usualmente se aplican tan solo a la realidad física de los animales mencionados, piense en ellos como simbólicos de gentes, en efecto, de los enemigos históricos de Dios y Su pueblo, Su familia, viviendo en el nuevo mundo, en donde reina la paz, la libertad y la armonía; un mundo en donde la misma naturaleza humana es genuinamente cambiada por el Espíritu Santo del Omnipotente y Misericordioso Dios, y en donde el conocimiento del Eterno Dios Creador llena la tierra como el agua llena el mar. Esperanzadamente este es el mundo por el que cada discípulo de Cristo ha orado y hoy está orando de todo corazón que el Mesías establezca el REINO DE DIOS a su regreso. 

4. La Terrible 4ta bestia

La cuarta bestia de Daniel 7 es la única que no está asociada físicamente con un animal, como lo son las primeras tres. Daniel simplemente describe esta bestia de la siguiente manera:

“Después de esto miraba yo en las visiones de la noche, y he aquí la cuarta bestia,  espantosa y terrible y en gran manera fuerte,  la cual tenía unos dientes grandes de hierro; devoraba y desmenuzaba, y las sobras hollaba con sus pies, y era muy diferente de todas las bestias que vi antes de ella, y tenía diez cuernos”  (Daniel 7:7).

La explicación típica es simplemente que esta misteriosa cuarta bestia es el Imperio Romano, y desde una perspectiva imperial, esto es correcto. Sin embargo, desde el punto de vista nacionalista, que es el que estamos considerando en este estudio, Roma no podría ser una consideración apropiada. 

Repasemos la tabla de tiempo que hemos establecido hasta aquí. Al león, que para propósitos de este estudio se comparó a Gran Bretaña, le fueron removidas las alas de águila en el tiempo de la Revolución Americana, comenzando en 1776. Desde ese momento en adelante, Inglaterra y su imperio se distinguieron aparte de la naciente nación norteamericana -- Estados Unidos.  Para el 1789, George Washington fue elegido el primer presidente de este país; y en 1803, la “compra de Louisiana” concedida por Napoleón a América, más que duplicó la extensión territorial del país, y marcó el principio de una extensión aún mayor hacia el occidente del Atlántico. 

El oso, representativo de Rusia (posteriormente la Unión Soviética en la era moderna), comenzó su ascenso al poder al tiempo de la Revolución Bolchevique en 1917. Aunque estuvo grandemente influenciada en sus etapas iniciales por luminarias tales como Alexander Kerensky, el revolucionario Leon Trosky, y Vladimir Ilich Ulianov, mejor conocido como Nikolai Lenin, líder de la revolución y  primer ministro de la Unión Soviética, fue el notorio José Stalin quien transformó la Rusia imperial en la moderna U.R.S.S. con sus programas despiadados y purgas, sus famosos planes económicos de largos años, y con su habilidad especial para poner en contra los extremos (políticos: derecha e izquierda) contra el “centro”, y salir avante en la geopolítica.

La tercera bestia de Daniel es el leopardo, símbolo de la república de Alemania, y del Tercer Reich (dictadura nazi 1933-45) de Adolfo Hitler en particular, quien, como líder del partido nazi, comenzó a asumir el poder a principios de los 1930’s. La alianza de poderíos, llamada “el Eje”, dirigida por Alemania, fue derrotada en la Segunda Guerra Mundial, al capitular el 8 de mayo de 1945.

En esta coyuntura en la historia, la cuarta bestia aparece en escena, así que con respecto al tiempo, nos confrontamos ahora con otro gran poderío internacional que surgió a la conclusión de la Segunda Guerra Mundial en 1945. Si fuéramos simplemente a tranzar por una conjetura sobre cuál nación representa esta bestia, quizás la China puede venir a la mente, o quizás los países del Medio Oriente o Francia. Ninguno de éstos, sin embargo, será adecuado, pues no se ajustan al criterio bíblico.

El hecho es que sin un animal real con el cual identificar esta cuarta bestia, podríamos no tener  evidencia suficiente para hacer una designación correcta, por lo menos no de Daniel 7. Lo que sí sabemos sobre esta cuarta bestia es que es más feroz y destructiva que cualquiera de los tres poderíos anteriores. Piense en este solo hecho, junto con el factor tiempo envuelto. Esto todavía no nos contesta, pero nuestra imaginación no tiene que trabajar necesariamente a toda máquina para dar con una posible contestación.

Dada su capacidad destructiva, podríamos inferir que la cuarta bestia es más grande que el león, el oso, o el leopardo, lo cual en sí es bastante diciente. Es también significativo que Daniel describe a esta bestia como la última gran potencia internacional antes del retorno del Mesías y del fin de la presente era. Se dice lo siguiente de esta bestia en el versículo 23:

“Él habló así: «La cuarta bestia será un cuarto reino que habrá en la tierra, DIFERENTE de todos los reinos. DEVORARÁ TODA LA TIERRA, la aplastará y la pulverizará... proferirá palabras contra el Altísimo y pondrá a prueba a los santos del Altísimo. Tratará de cambiar los tiempos y la ley, y los santos serán entregados en sus manos por un tiempo y tiempos y medio tiempo” (Daniel 7:23, 25, JER = (Biblia de Jerusalén).

Analicemos algunos puntos de este pasaje. En primer orden, se dice de esta bestia que es diferente de TODOS LOS REINOS, no únicamente de los tres anteriores. La palabra hebrea vertida como “diferente”, realmente quiere decir alterada o cambiada. En otras palabras, este cuarto animal o reino es una criatura en extremo diferente, e interesantemente se le conoce tan solo por el término ¡bestia!

Y finalmente, Daniel nos dice que esta terrible cuarta bestia será destruida  directamente por el Todopoderoso, pues leemos, comenzando con el versículo 9:

“Seguí mirando hasta que se establecieron tronos, y el Anciano de Días se sentó. Su vestidura era blanca como la nieve, y el cabello de su cabeza como lana pura, su trono, llamas de fuego, y sus ruedas, fuego abrasador.  Un río de fuego corría, saliendo de delante de El. Miles de millares le servían, y miríadas de miríadas estaban en pie delante de El. El tribunal se sentó, y se abrieron los libros. Entonces yo seguí mirando a causa del ruido de las palabras arrogantes que el cuerno decía; seguí mirando hasta que mataron a la bestia, destrozaron su cuerpo y lo echaron a las llamas del fuego. A las demás bestias, se les quitó el dominio, pero les fue concedida una prolongación de la vida por un tiempo determinado. Seguí mirando en las visiones nocturnas, y he aquí, con las nubes del cielo venía uno como un Hijo de Hombre, que se dirigió al Anciano de Días y fue presentado ante El. Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran. Su dominio es un dominio eterno que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido” (Daniel 7:9-14, LBLA).

Por lo tanto, la cuarta bestia estará en todo su poderío al final de la presente era, y será destruida por fuego, después de lo cual, el Reino Mesiánico será establecido sobre la tierra.

Hemos recopilado la mayoría de la información pertinente posible del capítulo 7 de Daniel, y, aunque podemos en efecto ser capaces de especular qué entidad esta cuarta bestia pueda ser, realmente necesitamos ir a otro lugar de la Biblia para encontrar las pistas finales. ¿Y qué lugar en la Biblia podría ser éste? Pues, Apocalipsis 13, por supuesto, y por una buena razón, porque es allí que encontramos las mismísimas bestias mencionadas en la profecía del capítulo 7 de Daniel.

 

LA BESTIA QUE SALE DEL MAR

El libro de Apocalipsis, de acuerdo al testimonio de su autor, el apóstol Juan, fue escrito en el exilio desde Patmos, una pequeña isla rocosa algunas 15 millas al oeste de las costas de Éfeso en el mar Egeo. Fue escrito aparentemente al final del primer siglo, lo más probable, alrededor de 96 AD, durante la última parte del reinado del emperador Domiciano, un periodo marcado por la persecución despiadada de los primeros creyentes.

Aunque este último libro de la Biblia contiene información pertinente a varios periodos históricos, primordialmente se concentra en un enfoque con predicciones para el tiempo del fin. Y esto es incuestionablemente cierto con respecto al capítulo 13, y la aparición en el mar de un ente figurativo de proporciones increíbles, que se conoce sólo por el mismo término que la cuarta de las bestias de Daniel 7, o sea, simplemente la bestia.

Comenzando en el versículo uno, leemos:

“Y YO (Juan) me paré sobre la arena del mar, y vi una BESTIA subir del MAR, que tenía siete cabezas y diez cuernos; y sobre sus cuernos diez diademas; y sobre las cabezas de ella nombre de blasfemia” (Apocalipsis 13:1, RV 1909)

Primero que nada, notamos que esta bestia se ve subiendo del mar. Esto es significativo, especialmente cuando la comparamos a una segunda bestia que Juan ve que sale de la tierra, la cual discutiremos momentáneamente.

En Apocalipsis 17, donde leemos el relato gráfico de la Babilonia del tiempo del fin, se le describe como sentada sobre muchas AGUAS  (v. 1). Cuando el ángel nos revela más sobre este sistema maligno, él dice en el versículo 15:

“…Las AGUAS que has visto donde la ramera se sienta, son PUEBLOSMUCHEDUMBRES, NACIONES y LENGUAS.”

¿Qué nos dice esto respecto a la gran bestia que sube del mar? Sin dudas, quiere decir que la criatura maligna de Apocalipsis 13 está directamente asociada con muchas naciones y razas de gentes. Al analizar el significado de este hecho, no olvide los otros factores que hemos determinado hasta aquí, incluyendo el marco de tiempo en cuestión.

Ahora leamos el versículo 2, donde encontramos la más sorprendente conexión profética que se expone en las Escrituras:

“Y la bestia que vi era semejante a un LEOPARDO, y sus PIES como de OSO, y su boca como BOCA de LEÓN. Y el dragón le dió su poder, y su trono, y GRANDE POTESTAD(Apocalipsis 13:2).

La bestia del tiempo del fin de Apocalipsis 13 que sube del mar, y que está conectada en alguna forma vital a las naciones y gentes de este mundo, es ahora visualizada como claramente relacionada a la profecía de Daniel 7, aun hasta el punto que los mismos símbolos de animales utilizados por Daniel ahora aparecen en la descripción de la bestia de Juan. 

En el pasado, la presencia del leopardo, el oso y el león en la profecía de Apocalipsis 13 usualmente se ha explicado en términos del poderío de la bestia del tiempo del fin habiendo vencido a estos reinos anteriores, o que de alguna forma ha asimilado y ahora posee las características de todos los animales o imperios antiguos, pero eso no es lo que se transmite en este pasaje; y analizar la profecía desde esa perspectiva conducirá inevitablemente a conclusiones erróneas.

Y aun diciendo esto, no descarto el hecho de que un aspecto secundario de la bestia de Apocalipsis 13 sí tiene una conexión con la historia antigua y los imperios de Babilonia, Medo-Persia, Grecia y Roma, de la misma manera que el león, el oso y el leopardo de Daniel 7 tienen cierta relación, pero en términos del fin de los días, no necesariamente una relación primordial, con esos reinos imperiales. Esto se contempló en una sección anterior. Por favor, recuerde que estamos discutiendo ambos Daniel 7 y Apocalipsis 13 en términos de la relativa era moderna, por lo menos desde 1776, cuando América se independizó de Gran Bretaña, y subsiguientemente hasta cerca de mediados del siglo 20.

En el versículo 2 se nos ofrece información muy importante que fácilmente puede pasar desapercibida. Todos sabemos que el leopardo, el oso y el león son mencionados y de alguna manera involucrados, pero debemos ver a estos animales en términos de sus homólogos internacionales de nuestros días, siendo éstos, por supuesto, Gran Bretaña, Rusia y Alemania.

Ahora, la parte crítica de este versículo. Los tres animales que se mencionan en la parte inicial de Daniel 7 aparecen en la descripción de la bestia de Juan en Apocalipsis 13, pero están presentes no meramente como características que de alguna manera han sido incorporadas en un tipo de bestia compleja, sino como partes reales del cuerpo de esta espantosa criatura de los tiempos del fin. Piense que estas partes del cuerpo también se conocen como MIEMBROS. Apocalipsis 13:2 nos está diciendo claramente que las naciones representadas por el león, el oso y el leopardo existen en los tiempos del fin, no como enemigos conquistados o vestigios de imperios antiguos, sino que son MIEMBROS reales del gran poderío de la bestia de los tiempos del fin. Esta información y el hecho previamente discutido de que está conectada con muchas NACIONES, fuertemente nos indica que la bestia en cuestión es una coalición gigantesca de algún tipo. 

Recordemos que en el desenlace profético de Daniel 7 nos encontramos en el tiempo que concluye la Segunda Guerra Mundial, año 1945. Estamos ahora, buscando la aparición de la cuarta bestia. Debe surgir después de las primeras tres (aunque Daniel 7 claramente establece que el león, el oso y el leopardo existen simultáneamente), y ahora sabemos que en efecto, Gran Bretaña, Rusia y Alemania son miembros de ésta, junto con muchas gentes, multitudes, naciones y lenguas.

Al concluir la Segunda Guerra Mundial, ¿fue creada una alianza o confederación de muchas naciones, de la cual Gran Bretaña, Rusia y Alemania eventualmente fueron miembros? ¿Existe en la actualidad esta gran entidad? ¿Está adquiriendo progresivamente fuerza e influencia en el escenario mundial?

Estas preguntas pueden parecer casi retóricas en su naturaleza, dada la evidencia hasta aquí presentada, pues cualquier ser humano civilizado conoce muy bien la contestación, aún cuando no esté completamente informado de cómo esta grandiosa coalición internacional se constituyó.

En el Siglo 20 se pelearon dos guerras mundiales, y en la conclusión de ambas, se hicieron intentos de desarrollar una asamblea de naciones que ostentara garantizar la paz en el mundo. Siempre hemos sido condicionados a creer que una formación de este tipo de confederación surgió del deseo de la humanidad de ser liberada de las guerras, que las personas involucradas fueron hombres de buena fe, honestos e íntegros. Sin embargo, aun la investigación más superficial, revela que este nunca fue el caso.

La mayoría de las personas simplemente asumen que los intentos de unir a las naciones del mundo fueron el resultado de dos devastadoras guerras mundiales, cuando en realidad, ¡la verdad es justamente lo contrario! Es decir, que las dos grandes guerras mundiales fueron planificadas y peleadas para garantizar la formación exitosa de tal organización, capaz de  eventualmente conducir a un orden mundial. Si se quiere lograr un efecto específico, se requiere que haya una causa. Cuando esa causa es una guerra mundial, con millones y millones de víctimas, uno comienza a tener una perspectiva mucho más clara de precisamente cuán siniestra, realmente es la naturaleza de ciertas gentes y su proceder.

Está fuera del alcance de este artículo, el hurgar profundamente dentro del laberinto de hechos que detallan paso a paso el proceso que se ha seguido por lo menos en los últimos 100 años en la preparación del escenario para el eventual establecimiento de un gobierno mundial, controlado no por los miembros de las naciones mismas o sus representantes, sino mas bien  por el cartel de accionistas poderosos de la élite, algunos norteamericanos, algunos británicos, algunos europeos y algunos otros, todos sin lealtad nacional alguna, interesados únicamente en alcanzar el ideal de los siglos, esto es, literalmente el control del mundo, para de este modo acaparar ganancias incalculables.

El logro de esta aparentemente imposible meta, ha sido el dedicado propósito de cierto segmento de la población, por siglos y milenios, remontándose a los días de Caín en el mundo prediluviano, y al imperio de Nimrod en los tiempos postdiluviamos.  Aunque se han dado pasos agigantados hacia el logro de este objetivo, nunca se ha logrado un éxito total. Esto es, no hasta la era moderna. En efecto, ahora el escenario está preparado y las profecías bíblicas claramente revelan que al final de esta era, una gigantesca aleación de naciones estará vigente en el mundo con un propósito idéntico, y que en esta ocasión tendrán éxito, por un breve tiempo.

La bestia que subió del mar, en  términos del mundo de hoy, se cumple ante nuestros ojos en la entidad que le llaman Las Naciones Unidas, una organización constituida en el año 1945. La planificación de este augusto organismo, como se determinó anteriormente, ha sido el esfuerzo de muchos, muchos años. En 1913, el Sistema de Reserva Federal fue creado en los Estados Unidos, dándole a América su propio banco, similar a, y basado en el sistema bancario central de Europa. Sin embargo, aunque esta entidad lleva el adjetivo “Federal” en su título, no es precisamente una agencia gubernamental, sino una institución privada, con  poder, entre otras cosas, para controlar el sistema monetario de este país, y especialmente es conocida por fijar la tasa de interés de los préstamos personales y comerciales. El establecimiento de un banco central en los Estados Unidos era imperativo para aquellos que buscan el control sobre las reservas monetarias de esta nación.

Una función adicional de los bancos centrales, comenzando con aquellos en Alemania, Francia, Inglaterra e Italia, es expresamente financiar las guerras, ya sean internacionales o civiles, muy a menudo apoyando a ambos bandos del conflicto. Históricamente, esta acción ha generado grandes deudas por parte de los países  involucrados, los cuales, cuando incapaces de repagar, precipitaban o una adquisición directa del banco central o más comúnmente un control indirecto a través de influencias políticas para lograr la elección de  personas claves en  posiciones en el gobierno, personas que favorecieran la agenda de los bancos y sus directores. Este tipo de presión resultó en la sutil toma de poder de muchas naciones, aprobando leyes y regulaciones que le proporcionaba a aquellos que operaban tras bastidores el tipo de influencia financiera y política necesario para fomentar su insaciable deseo de engrandecimiento.

En el año clave de 1913 justo después de la elección de Woodrow Wilson como presidente, los planes para un gobierno mundial comenzaron a adelantarse vertiginosamente. En ese año se impuso la contribución sobre ingresos federal a la población de los Estados Unidos. Muchos ciudadanos simplemente no están al tanto de que antes de 1913, no existía   ninguna contribución sobre ingresos oficial en los Estados Unidos. ¿Por qué tal cosa en este momento en particular?   

La contestación, en síntesis, fue simplemente para financiar la participación de Estados Unidos en la planificada y creada Guerra Mundial, lo cual, por supuesto, llenaría las arcas de los ya ricos y famosos, quienes siempre se benefician grandemente de cualquier tipo de guerra. La incursión de Estados Unidos a la guerra fue intencionalmente aplazada hasta después de las elecciones presidenciales de 1916, para garantizar la reelección del presidente fantoche, Woodrow Wilson. 

Después de la exitosa conclusión de la guerra, el presidente Wilson viajó a Paris en 1919 con muchas esperanzas para la creación de lo que más tarde se llamó La Sociedad de Naciones. Los esfuerzos de Wilson y sus asesores fueron muy efectivos en la ayuda para establecer la base para la confederación, pero el presidente fue incapaz de persuadir al Congreso para acceder a la participación de Estados Unidos. Muchas otras naciones se unieron, pero el hecho de que Estados Unidos no se unió tuvo el efecto de frustrar la misión en su totalidad. La Sociedad de Naciones, aunque existente de una manera u otra por un sin número de años, nunca logró el éxito que sus fundadores perseguían.

Desde el 1920 en adelante, fue el objetivo determinado de naciones poderosas que presionaron fuertemente para que Estados Unidos aceptara ingresar en la Sociedad de Naciones,  el establecer una organización internacional que en efecto los ciudadanos americanos pudieran endosar como algo beneficioso y aceptable.

La base de trabajo fue preparada con la creación en Gran Bretaña del Instituto Real de Asuntos Internacionales, y su equivalente en los Estados Unidos pocos años más tarde, el Concilio de Relaciones Exteriores. El poderío de la élite en Inglaterra y Estados Unidos, incluyendo un número de instituciones financieras principales de Wall Street, utilizaron su influencia para presionar al Congreso de los Estados Unidos para la  más perjudicial legislación en contra de Alemania por su gestión en la Primera Guerra Mundial. Esto fue particularmente cierto con respecto a asuntos financieros. Al final de la década de 1920, Alemania estaba en bancarrota.

Esta situación devastadora creó la atmósfera conducente a la realización y surgimiento del partido Nazi y de Adolfo Hitler, los cuales fueron ambos fuertemente financiados por el mismísimo grupo de corporaciones y de individuos súper adinerados. Hitler asumió la cancillería de Alemania en 1933, y para el 1939 estaba lanzando los ataques blitzkrieg en contra de algunas naciones europeas y africanas. ¡Comenzaba la Segunda Guerra Mundial!

Una vez que los principales “poderes del juego” llevaron adelante su plan para involucrar a los Estados Unidos en la guerra, a través de mucho subterfugio y conspiración permitiendo a los japoneses atacar la relativamente desprotegida base naval de Pearl Harbor en Hawai, en la temprana mañana del 7 de diciembre de 1941, el designio de los siglos parecía estar finalmente “a la vuelta de la esquina”. Durante el final de los 1930’s y principios de los 1940’s, la misma gente involucrada en la agenda original de establecer un gobierno mundial trabajaron extensa y afanosamente para revivificar La Sociedad de Naciones de tal manera que ésta pudiera, en las repercusiones de la Segunda Guerra Mundial, finalmente ser abrazada por todas las naciones del mundo. El resultado, por supuesto, fue la constitución de la Organización de las Naciones Unidas en el año 1945. 

 

LA BESTIA QUE SE LEVANTA DE LA TIERRA

Siguiendo su visión de la primera bestia -- la que sube del mar -- inmediatamente al apóstol Juan se le muestra una segunda bestia, ésta, sin embargo, levantándose de la tierra. He aquí el pasaje descriptivo en Apocalipsis 13:

“Y vi otra bestia que subía de la tierra; tenía dos cuernos semejantes a los de un cordero y hablaba como un dragón.  Ejerce TODA LA AUTORIDAD de la primera bestia en su presencia, y hace que la tierra y los que moran en ella ADOREN a la primera bestia, cuya herida mortal fue sanada.  También hace grandes señales, de tal manera que aun hace DESCENDER FUEGO del cielo a la tierra en presencia de los hombres… Y hace que a TODOS, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se les dé una marca en la mano derecha o en la frente,  y que nadie pueda comprar ni vender, sino el que tenga la marca: el nombre de la bestia o el número de su nombre” (Apocalipsis 13:11-13, 16-17, LBLA).

Esta segunda bestia es, como se puede fácilmente comprobar, diferente de la primera en una forma muy interesante. En lugar de subir del mar, notamos que esta criatura sale de la tierra. ¿Por qué la diferencia?

Según leemos en Apocalipsis 17:15, las aguas son símbolo de pueblos, muchedumbres, naciones y lenguas, lo cual es muy evidente dado la naturaleza y propósito de la primera bestia. No se le podía adjudicar mejor descripción a las Naciones Unidas, ya que es la organización suprema en existencia que busca traer a todas las naciones y gentes del mundo bajo una gran hegemonía central. Pero, ¿qué del uso de la palabra tierra en el caso de la segunda bestia?

Si el mar es representativo de toda diversa nación, gente y lengua, la tierra muy bien puede ser típica de justamente una serie de circunstancias opuestas, esto es, en lugar de civilizaciones multitudinarias, simbolizaría el desierto. Tenemos una base razonable para llegar a tal conclusión, porque leemos en este mismo libro de Apocalipsis la siguiente   declaración:

“Cuando el dragón vio que había sido arrojado a la tierra, persiguió a la mujer que había dado a luz al hijo varón. Y se le dieron a la mujer las dos alas de la gran águila a fin de que volara de la presencia de la serpiente al DESIERTO, a su lugar, donde fue sustentada por un tiempo, tiempos y medio tiempo.  Y la serpiente arrojó de su boca, tras la mujer, AGUA como un río, para hacer que fuera arrastrada por la corriente. Pero la tierra ayudó a la mujer, y la TIERRA abrió su boca y tragó el río que el dragón había arrojado de su boca” (Apocalipsis 12:13-16, LBLA).

En este pasaje, vemos los términos desierto, tierra y agua utilizados como palabras descriptivas y simbólicas. Otra vez, si el agua representa muchas gentes, en este caso en particular quizás a un ejército, entonces no sería irracional concluir que la tierra es un lugar carente de gente, o, en otras palabras, un desierto.

Existe además otra forma fundamental en la que estas dos bestias se diferencian una de la otra. La segunda bestia tiene una apariencia diferente en que tiene los cuernos de una oveja, sin embargo habla como un dragón. La mayoría de los comentaristas a través de los años generalmente han interpretado esta descripción como indicativa de un falso líder religioso, porque podría parecer que esta segunda bestia aparenta ser un cordero – Cristo --, o quizás cristiano en naturaleza, pero esto, sólo sería una fachada ocultando la verdadera naturaleza del dragón o Satanás.

A primera instancia, esto ciertamente suena como una explicación plausible, pero un reexamen puede probar lo contrario. Y la evidencia forzosa que fuertemente sugiere otra interpretación, tiene que ver con el hecho de cómo estas dos bestias son similares, en lugar de diferentes. Por ejemplo, la primera bestia tiene poder sin paralelo, que le fue dado por el dragón (Apocalipsis 13:2). Tan fuerte es, que las gentes del mundo se entregan a su poder, diciendo: “¿Quién es semejante a la bestia, y quién puede luchar contra ella?” (Apocalipsis 13:4).

Bueno, la Biblia nos ofrece la contestación a la pregunta, ¿Quién es semejante a la bestia?, al decirnos en Apocalipsis 13:12, concerniente a la segunda criatura:

“Y ejerce TODA LA AUTORIDAD de la primera bestia en presencia de ella.”

Claramente, la segunda bestia es tan poderosa como la primera grandiosa criatura. Este gigantesco segundo monstruo, sin embargo, utiliza su impresionante poder para una serie específica de propósitos. Note lo siguiente, una vez más en el versículo 12:

“Y ejerce toda la autoridad de la primera bestia en presencia de ella, y HACE que la tierra y los moradores de ella ADOREN a la PRIMERA BESTIA, cuya herida mortal fue sanada.”

Este pasaje establece que estas dos  bestias están fuertemente relacionadas. También demuestra que coexisten. Y, por supuesto, indica que el segundo monstruo usará su poder para forzar a las gentes del mundo a adorar a la primera bestia. De modo que esta segunda criatura aparentará estar comprometida a patrocinar el apoyo y agenda de la primera. 

Si concluimos, para propósitos de esta presente discusión, que la primera bestia es representativa de las Naciones Unidas, entonces debe existir simultáneamente otra gran nación, grupo de naciones, o una organización, que su dedicado propósito es promocionar la adhesión a la ONU y su plan para un gobierno mundial.

Consideremos el año 1945, que es la última fecha histórica en el desarrollo del cumplimiento de la profecía que estamos estudiando. En ese año, no sólo el gobierno del leopardo -- Adolfo Hitler y el poder militar alemán -- llegó a su fin, pero este también fue el tiempo preciso cuando la Organización de las Naciones Unidas fue constituida.   

Ahora el próximo asunto es uno bien simple -- ¿en qué lugar fue que esta bestia surgió? ¿Fue en París, Francia, como lo fue el caso fallido de la Sociedad de Naciones en 1920?  No, París está descartado. ¿Qué tal Londres, o Moscú, o algún otro lugar como La Haya, en el Reino de los Países Bajos? No, ninguno de estos países es el correcto. El decreto de las Naciones Unidas se redactó y se firmó en San Francisco, California. O expresado de otra manera, ¡la Organización de las Naciones Unidas surgió en, por, y a través del patrocinio de los Estados Unidos de América!

Si el decreto o Carta de las Naciones Unidas se oficializó en esta nación, ¿en dónde esta organización tan singular estableció su sede de mando? Seguramente esto podría haberse hecho en alguna otra parte del mundo, por ninguna otra razón que la de simplemente dar, por lo menos, la apariencia de imparcialidad. Pero este no fue el caso. Como todo el mundo conoce, las Naciones Unidas, desde sus comienzos, ha tenido su sede central precisamente en Estados Unidos, y, de todos los lugares en este país -- en la ciudad de Nueva York, conocida como ¡Babilonia en el Hudson! Hasta el terreno sobre el cual se levanta el edificio de la ONU fue cedido, no a través de donaciones de un núcleo de influyentes personas, o de una coalición general, o un amplio grupo representativo, sino mas bien, por tan solo uno de los más enérgicos miembros de la poderosa élite, el ingenioso y desleal David Rockefeller, a través del Chase Manhattan Bank, entidad bancaria controlada por su familia -- ¡uno de los más poderosos canales financieros a través de los cuales operan los globalistas!

El hecho es que lo que conocemos hoy como la Organización de las Naciones Unidas ha estado por mucho tiempo en su estructuración. Se remonta en la historia, sin lugar a dudas, al principio mismo de la raza humana. Se traza hasta Caín, quien primero construyó ciudades (Génesis 4:17), y buscó juntar a las gentes para así controlarlas. Fue por su progenie que las primeras armas de guerra fueron forjadas (Génesis 4:22). Los descendientes de Caín mencionados en Génesis 4, con toda probabilidad se prestaron para originar la deificación, es decir, conformaron el panteón original de los dioses y diosas, los cuales, en el mundo aparecieron en forma prominente en prácticamente todas las sociedades de la antigüedad pre y postdiluviana.  

Es un hecho irrefutable que ningún grupo de simples seres humanos puede o podrá nunca gobernar al mundo entero por sí mismos. Tal objetivo es viable únicamente a través de poder satánico, y ello sólo si el Todopoderoso lo permite. En el pasado, individuos y grupos fuertemente influenciados por fuerzas espirituales de maldad han intentado, en mayor o menor grado, este curso de acción en casi todas las generaciones de la historia; algunos han logrado un mínimo de éxito, la mayoría un estrepitoso fracaso, pero con el objetivo siempre intacto, obrando con aspectos pertinentes del plan, y edificando sobre ello de una era a otra.  

Somos claramente advertidos de que la potencia representada por la última bestia, como descrita en Apocalipsis 13, incuestionablemente tendrá poder y respaldo satánico. En tiempos pasados, aún hasta nuestros días, el Todopoderoso Creador simplemente ha intervenido en los momentos apropiados en la historia para frustrar los esfuerzos de determinados hombres de establecer un gobierno mundial.

Dado el nivel de actividad demoníaca en el mundo prediluviano, como revelado en Génesis 6, I Pedro 3:18-20, II Pedro 2:4, y Judas 6, no vendría como una gran sorpresa saber  que una de las razones principales para el gran diluvio durante los días de Noé fue erradicar los esfuerzos diabólicos de unir al mundo en contra del verdadero Dios bajo una élite de autoridad jerárquica,  investidos de poder por Satanás y sus  seguidores -- esfuerzos que pudieron haber sido permitidos para alcanzar cierto nivel de éxito antes de desatar la destrucción total. Recordemos que esta es la primera y única vez que Dios determinó aniquilar literalmente a la raza humana -- ¡tan crítica fue la situación sobre la tierra! 

No olvidemos que el Mesías anunció que como fue en los días de Noé, así también será durante Su segunda venida (ver Lucas 17:26; Mateo 24:37). Consideremos el hecho que la Biblia evidentemente nos indica que la bestia del tiempo del fin buscará indudablemente traer al mundo entero bajo su dominio, y que le será dado poder, sede y autoridad por el dragón; y las circunstancias se tornarán tan insostenibles que si no fuera por los elegidos, toda carne sería una vez más totalmente destruida (Mateo 24:21-22, RV 1909). Viendo las cosas desde esta perspectiva nos ayuda a ver la gran posibilidad de que el mundo prediluviano, sin duda alguna, descendió al mismo tipo de abismo infernal en el cual ahora está atrapado el mundo moderno.

Podemos estar seguros que el notorio incidente de la Torre de Babel, encabezado por Nimrod, el hijo de Cush, de quienes se puede demostrar que ambos  tenían el status de dioses, es un ejemplo clásico de los casi exitosos esfuerzos de hombres malignos de dominar al mundo, bajo la influencia de Satanás y sus demonios. Igual que sus predecesores en el mundo prediluviano, Cush y Nimrod perpetraron el sistema babilónico comenzado por Satanás trabajando en coordinación con Caín y sus descendientes.

Observamos en las Escrituras precisamente cuál fue el objetivo real en el episodio de la Torre de Babel. Leemos en Génesis 11:4:

“Y dijeron: Vamos, edifiquémonos una ciudad y una torre, cuya cúspide llegue al cielo; y hagámonos un nombre, por si fuéremos esparcidos sobre la faz de toda la tierra.”

Como vemos, el temor más grande que los planificadores de este infame levantamiento tenían, era ser esparcidos. Su meta, por lo tanto, era tomar todas las precauciones necesarias para mantener el control sobre las gentes. Por supuesto el Omnisapiente Dios conocía sus intenciones, como vemos en el siguiente pasaje:

“Y descendió Jehová para ver la ciudad y la torre que edificaban los hijos de los hombres. Y dijo Jehová: He aquí el PUEBLO ES UNO, y todos éstos tienen un solo lenguaje: y han comenzado la obra, y NADA les HARÁ desistir ahora de lo que han pensando hacer” (Génesis 11:5-6).

Nimrod, al igual que el malévolo Caín, antes que él, también captó el valor estratégico de construir ciudades, especialmente con respecto al control de las gentes. La mayoría de las veces simplemente pasamos por alto el hecho que en el caso de Babel, los instigadores no solamente estaban erigiendo la ignominiosa torre, sino también estaban construyendo una ciudad. La construcción de ciudades es indicativo de la mentalidad de dominio globalista desde principios de la historia. La Biblia continúa diciéndonos que:

Y Cush engendró á Nimrod, éste comenzó á ser poderoso en la tierra. Este fué vigoroso cazador delante de Jehová [en lugar de Jehová, lo cual establece la posibilidad de la deificación de Nimrod]; por lo cual se dice: Así como Nimrod, vigoroso cazador delante de Jehová. Y fué la cabecera de su reino Babel, y Erech, y Accad, y Calneh, en la tierra de Shinar. De aquesta tierra salió Assur, y edificó á Nínive, y á Rehoboth, y á Calah, Y á Ressen entre Nínive y Calah; la cual es ciudad grande” (Génesis 10:8-12, RV 1909).  

Cuando las circunstancias llegaron al punto donde el Eterno Creador y Autoridad Suprema del universo percibió que si le permitía a Nimrod y a sus instigadores de poder, vencer en Babel, ellos no iban a contenerse hasta lograr el objetivo perverso final. El Eterno Dios intervino e hizo exactamente lo que ellos más temían -- confundió su lengua, y los dispersó por todo el mundo, de este modo ¡asestándole un desastroso golpe a este primer intento de control de toda la raza humana!

Aunque es imposible en este breve estudio registrar las maquinaciones perversas de cierto círculo de agentes “iluminados”, cuyo objetivo final ha sido obtener poder absoluto sobre la raza humana y todo el planeta Tierra, basta con decir que esta agenda de los llamados “grandes de la tierra” (Apocalipsis 18:23) nunca ha muerto, pues sus llamas han estado oxigenadas de generación en generación desde el principio mismo hasta el presente momento en la historia. Y culminará en lo que las Escrituras describen como la actividad de la potencia mundial representada por la bestia que surgirá al fin de los tiempos (Apocalipsis 13 y 17), en el momento crítico cuando el Todopoderoso le permitirá a Satanás intentar su más atrevido, diabólico, engañoso y destructivo ataque jamás perpetrado en contra de la humanidad y de toda la creación. La “bestia que sube del mar” no será el resultado de algún tipo de accidente, ni será debido a ninguna circunstancia impredecible. Lo que la Biblia describe, en detalles gráficos en el libro de Apocalipsis y en otras partes, es la consecuencia directa de miles de años de planificación satánica, de ensayos y desaciertos, una era tras otra, sentando las bases, edificando sobre el fundamento, hasta el tiempo señalado para que aparezca en escena ¡el monstruo político más horripilante que el mundo jamás conocerá o experimentará!

A través de la historia de la humanidad, no sólo de la era pre y postdiluviana inmediata, el mundo ha experimentado, aunque usualmente no de fácil percepción, la incesante búsqueda de dominio mundial, especialmente desde la Edad Media en adelante, por un relativo pequeño círculo de banqueros internacionales con grandes sumas de dinero, de familias reales, de magnates industriales, políticos inescrupulosos en posiciones claves, cierto personal militar influyente, algunos líderes religiosos, numerosas sociedades secretas y unos cuantos agentes sagaces. Muchas de las guerras y revoluciones de la historia, grandes y pequeñas, tanto locales como en conquistas cruzando fronteras, han sido instigadas para lograr objetivos específicos de este plan. Muchos tratados, estatutos, alianzas nacionales, asesinatos políticos, destitución de líderes, políticas fiscales, sistemas educativos, maniobras diplomáticas, cobertura de prensa corrupta, encubrimientos masivos, y miles de otros incidentes y situaciones a través de los siglos, todos forman parte de los intentos continuos para establecer y asegurar el control de la comunidad global.

¡Las Cruzadas, las revoluciones Americana, Francesa y Bolchevique, y las Guerras Mundiales I y II, por ejemplo, fueron todas iniciadas por fuerzas poderosas que nunca empuñaron una espada o tiraron de un gatillo, presionaron u oprimieron un detonador! Grandes crisis financieras como el infame desplome del mercado de valores de 1929 y la subsiguiente Gran Depresión, la creación del socialismo, comunismo, nazismo y fascismo, y en Estados Unidos particularmente el resultado de las elecciones presidenciales, pero aún más importante, la habilidad para controlar la composición de la rama ejecutiva del gobierno -- miembros clave del gabinete, asesores presidenciales, abogados poderosos, oficiales del Pentágono y el Departamento de Estado, etc. -- la formulación de política extranjera  y acuerdos de comercio internacional, el establecimiento de comités asesores privados y gubernamentales, un numeroso ejército de cabilderos, fundaciones filantrópicas fuertemente financiadas, y el control de las juntas directivas de enormes corporaciones multinacionales – todos han jugado su papel en este drama que se está develando.

A pesar del fuerte sentimiento de patriotismo que ha sido generado, dado la manipulación de eventos trágicos de terrorismo en Estados Unidos hoy en día, los hechos históricos son elocuentes e irrefutables. Los Estados Unidos de América es la nación de mayor responsabilidad por la creación de la Organización de las Naciones Unidas, por el establecimiento de un hogar permanente para esta entidad, por el continuo apoyo financiero a la misma, por el esfuerzo de reclutar a todos los países en su matrícula, y por controlar el voto del crucial Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

Son también los Estados Unidos, sobre todos los demás países, quienes aparentan ser como oveja al resto del mundo. No es nuestro intento hablar desdeñosamente sobre este país, pero cualquiera persona sincera, espiritualmente convertida, consciente de la verdad de Dios, e informada sobre las atrocidades cometidas, perpetuadas y exportadas por los Estados Unidos, tiene que confesar y ser honesta y sensata respecto a la realidad de las condiciones prevalecientes en el proceder de esta nación. ¡Son los Estados Unidos quienes se han establecido como bastión del cristianismo, como el promotor de la democracia, el protector de los derechos humanos, el principal procurador de la paz y el defensor de la libertad alrededor del globo! Ninguna otra nación en la era moderna siquiera se acerca a los esfuerzos de esta nación para aparentar ser el gran benefactor de la humanidad. En la consecución de este status, ha buscado exportar, pacíficamente o por los medios más extremos disponibles, su forma de gobierno, su sistema social, su política monetaria, etc., y todo aparentemente por el bien del resto de las gentes del mundo.

El hecho de que Estados Unidos ha usado su manto de oveja para ocultar sus innumerables pecados no es ampliamente divulgado, y cualquiera que se atreva a señalarlo, especialmente en la atmósfera política de hoy, será inmediatamente señalado como un traidor o algo peor. Esto es, por supuesto, el clima exacto que se necesita para promover las causas de aquéllos cuya agenda es controlar al mundo. El día vendrá cuando aquéllos que se opongan al  orden establecido, serán tratados en términos  crueles. El castigo que recibirán parecerá justificado, ya que serán vistos como enemigos de la comunidad global, opositores de la paz, de los derechos humanos y de la libertad. Sin lugar a dudas vivimos en un mundo completamente perverso, y con rumbo a deteriorarse aún más antes de redimirse. En lo único que podemos absoluta y positivamente depender es en el hecho de que ¡NADA ES LO QUE PARECE SER -- LO NEGRO ES BLANCO Y EL DIA ES NOCHE! Y continuará así hasta el fin de esta era. Por esta razón es que la Palabra de Dios establece inequívocamente que en los últimos días Satanás engaña al mundo entero (Apocalipsis 12:9).

No es necesario en esta discusión enumerar todos los grandes pecados nacionales de los Estados Unidos. Por supuesto, toda nación, y toda persona en el mundo es culpable de quebrantar los mandamientos de Dios. Pero son los Estados Unidos los que han proyectado la imagen del tipo bueno con el sombrero blanco. Es la más poderosa, rica e influyente nación en el mundo. El problema es que reclama ser una cosa, mientras que patrocina y aprueba totalmente otra. No se puede dejar de mencionar que, entre las naciones del mundo, Estados Unidos va a la vanguardia en la matanza literal de indecibles millones de seres humanos bajo los auspicios del tal llamado derecho de la mujer a escoger, y que esta elección está protegida por las leyes vigentes. ¿Puede algún creyente verdadero realmente pensar que Dios puede ser burlado con respecto a este monstruoso crimen? Y qué tal la putrefacta pornografía que este país produce en una u otra forma, la música vergonzosa, la homosexualidad, incluyendo los matrimonios del mismo sexo, y una lista interminable de abominaciones que no solo existen sin obstáculos, pero que van continuamente en aumento. Los Estados Unidos hoy posee la tasa más alta de divorcios y la tasa más baja de todos los tiempos respecto del sagrado matrimonio heterosexual. Las diversas agencias de inteligencia de esta nación, especialmente la CIA, han cometido crímenes indecibles en contra de la humanidad, tanto en su propio país como en el extranjero, y han participado en el peor y execrable tráfico de drogas en el planeta. La corrupción que abunda en los círculos capitolinos eclipsa a todos los gobiernos en el mundo, y la lista continúa. No se puede dejar de mencionar que los fundadores de la nación Americana, los llamados “padres de la patria” se revolcarían en sus tumbas si tuvieran que presenciar el nivel de degradación, depravación, deshonestidad, engaño y  peligro en el cual ha caído en estos últimos tiempos el gobierno que ellos crearon.

Y créanme cuando les digo que ningún norteamericano, incluyéndome yo, realmente quiere conocer la profundidad de intriga, engaño, depravación, traición, falta de compasión, agendas diabólicas ocultas, la asociación e interacción literal con fuerzas puramente demoníacas, que ha ocurrido y continúa ocurriendo tras bastidores entre los planificadores y manipuladores secretos de este mundo. Para la persona promedio, todo esto suena simplemente muy fantástico, demasiado increíble, y con respecto  a la mente normal, ¡absolutamente que lo es! Pero nada, y quiero decir completamente nada, es demasiado miserable, demasiado demoníaco, demasiado horrendo, demasiado tabú, para aquellos que están vinculados en este cartel de controladores buscando dominar al mundo y su gente. El que tiene oídos para oír, oiga. 

De lo que trata todo el asunto es que, el sistema adoptado por los fundadores de la constitución de los Estados Unidos, aunque capaz de producir el bien, no es posible percibir su verdadero potencial a menos que aquellos que administran el gobierno de este país sean individuos honestos y rectos. De lo contrario, el enfoque americano puede ser fácilmente manipulado y corrompido, más que cualquier otra forma de gobierno en el mundo, y esto es precisamente lo que ha ocurrido a través de los años en los Estados Unidos. Así es que, mientras todos nosotros desde cierta perspectiva podemos admirar y apreciar el tipo de sistema bajo el cual este país opera, no podemos permitir que el bien que se ha hecho, pueda opacarnos y cegarnos ante la perversidad que ha sido tan hábilmente encubierta por aquellos que pelearon y se abrieron paso al salón de la fama del poderío. Si fallamos en reconocer este hecho, nos sometemos al engañoso encubrimiento que ha sido difundido por todo este país y su gente, y no seremos capaces de discernir el porqué la ira de Dios arde como candentes llamas de fuego sobre este pueblo, y en efecto, el porqué esta nación sufrirá castigo indecible antes del final.

Cuando Dios le dice a Su pueblo que Él les va a demandar su propia sangre por los pecados de la nación, ¡Él le está hablando indudablemente a los Estados Unidos más que a ninguna otra nación en el mundo hoy! Que no les quepa la menor duda, los Estados Unidos, aunque en la cresta de la ola en este breve momento en la historia, ¡caerá precipitosamente al abismo y el mundo entero estará en completo asombro e incredulidad cuando esto ocurra!

Si en efecto estamos viviendo en el periodo que la Biblia cataloga como el tiempo del fin, ¡las Naciones Unidas cumplen el rol de la primera bestia de Apocalipsis 13, y los Estados Unidos la segunda bestia al dedillo! La primera bestia, como podemos recordar, sufre una herida mortal, pero luego es sanada mientras el mundo está en asombro. No olvidemos que en tiempos modernos, las Naciones Unidas comenzaron como la Sociedad de Naciones, pero ese intento de crear un gobierno mundial finalmente fracasó, necesitando de una recuperación o una curación, si queremos llamarlo así. El resultado, por supuesto, es la entidad que ahora tenemos acuartelada en la ciudad de Nueva York, a la cual pertenece prácticamente toda nación civilizada en el mundo.

En Apocalipsis 13, leemos que la primera bestia tiene diez cuernos. En esta instancia se utiliza un cuerno para representar a un rey o a un reino. Sin embargo, no tenemos que pensar solamente en sangre real con respecto a un rey, ya que en estos tiempos del fin, esto fácilmente se puede entender como un líder o quizás por cualquier otro título en particular, como por ejemplo, Ministro, Administrador, Gobernador, Secretario, etc.

De la misma manera, en términos modernos el uso de la palabra reino muy bien se podría entender como región o sector o territorio. Supongo que muchas personas hoy estarían de acuerdo con este razonamiento.

Es por demás interesante y revelador que, por varios años ya, las Naciones Unidas han tenido, y tienen planes específicos para dividir al mundo entero en precisamente DIEZ distritos regionales, con algún tipo de administrador a cargo de gobernar el área. Es por demás obvio que resta por verse cuán significativo demuestra ser este hecho, pero si se percibe meramente como una coincidencia, quizás hacemos bien si observamos cuán larga es la lista de incidentes o acontecimientos “accidentales” con respecto al aparente vínculo de las Naciones Unidas con la descripción bíblica del poderío de la bestia del fin. En cualquier momento dado, podría parecer que ¡la evidencia es bastante convincente!

Los Estados Unidos, por otro lado, es la nación que en el presente escenario histórico cumple cabalmente el rol de la segunda bestia, la cual “hace que la tierra y los moradores de ella adoren a la primera bestia”, esto es, doblegarse o someterse a su autoridad. Esto eventualmente incluirá la eliminación de fronteras nacionales, y la abrogación de constituciones nacionales y de gobiernos establecidos, y cualquiera oposición, resistencia o desacuerdo a tal imposición recibirá recriminación inmediata y devastadora, ¡inclusive la muerte! Simplemente compare hacia adonde se dirige el mundo hoy con lo que dice el libro de Apocalipsis respecto de la bestia y Babilonia en el momento del tiempo del fin. Definitivamente, y lo recalco, si estamos viviendo en ese tiempo, entonces la hecatombe que estamos presenciando en el escenario mundial tiene que ser visualizada como nada más y nada menos que ¡el evidente cumplimiento de la profecía bíblica!

Además, el rol mundial que la nación de Estados Unidos se ha adjudicado en este aspecto la coloca en una posición de cumplir perfectamente con la Babilonia de los últimos días, como está descrito en los libros de Isaías, Jeremías y Apocalipsis. Aun cuando la segunda bestia de Apocalipsis 13, no está mencionada directamente aparte de este capítulo, está casi seguramente identificada bajo otro nombre un poco más adelante en el libro. Recuerden que es Babilonia la que cabalga la bestia de Apocalipsis 17, una descripción precisa de la posición ejercida por los Estados Unidos con respecto a las Naciones Unidas. La nación que represente a Babilonia en el tiempo del fin es la más rica, la más poderosa, la más influyente, la más gloriosa nación sobre la faz de la tierra, y hoy en día no existe otro país, salvo los Estados Unidos de América, que remotamente pueda cumplir esta inspirada descripción profética. Verdaderamente, no se necesita un genio para percibir que Estados Unidos en casi todos los aspectos se parece exactamente a lo que la Biblia expresa como ¡la Babilonia de los tiempos del fin!

Para algunas personas resulta bastante difícil, dada las enseñanzas eclesiásticas que han recibido en el pasado, comprender que Estados Unidos pudiera ser posiblemente lo que la Biblia identifica como el cumplimiento del rol de la Babilonia de los tiempos del fin, pero este no tiene que ser el caso. El hecho de que se pueda creer que los Estados Unidos es, en verdad, una parte de Israel, habiendo descendido de una o más de las antiguas doce tribus, no refuta la posibilidad o aun la probabilidad de que esta nación pueda también ser designada como Babilonia. La razón para ello es simple. Babilonia, aunque mucho tiempo atrás era el nombre de una raza de gentes, tiene su origen en un sistema de gobierno, una forma de control de las gentes, que satura todo aspecto de vida individual y nacional con filosofías, enfoques, políticas y posiciones con la intención de mantener a la población relativamente ignorante de información confidencial a la cual solamente los manipuladores tenían privilegio, mientras que a la misma vez les proveían cierto grado de seguridad y confort a las masas, para mantenerlas satisfechas y por lo tanto desviadas del propósito real que se estaba y se está persiguiendo. Por lo tanto, el concepto que comprende el vocablo Babilonia no se limita a una raza de gentes, pero concebiblemente, en una forma u otra, se puede encontrar afianzado entre muchas, muchas personas, o ¡hasta en el mundo entero!

Muchos podrían asombrarse al descubrir que las Escrituras muestran claramente que en los tiempos del fin, Israel está EN BABILONIA o, quizás expresado de otra forma, ¡BABILONIA ESTÁ EN ISRAEL! Esta es la razón por la que Jeremías profetiza:

“Y será Babilonia montones de ruinas, morada de chacales, espanto y burla, sin morador. Todos a una rugirán como leones… Los haré traer como corderos al matadero, como carneros y machos cabríos. ¡Cómo fue apresada Babilonia, y fue tomada la que era alabada por toda la tierra! ¡Cómo vino a ser Babilonia OBJETO DE ESPANTO ENTRE LAS NACIONES! Subió el mar sobre Babilonia; de la multitud de sus olas fue cubierta. Sus ciudades fueron asoladas, la tierra seca y desierta… Y juzgaré a Bel en Babilonia, y sacaré de su boca lo que se ha tragado; y NO VENDRÁN MÁS NACIONES A ÉL, y el muro de Babilonia caerá.  SALID DE EN MEDIO DE ELLA, PUEBLO MÍO, y salvad cada uno su vida del ardor de la ira de Jehová. Y no desmaye vuestro corazón, ni temáis a causa del rumor que se oirá por la tierra; en un año vendrá el rumor, y después en otro año rumor, y habrá violencia en la tierra, dominador contra dominador… Por los muertos de Israel caerá Babilonia, como por Babilonia cayeron los muertos de toda la tierra.

“LOS QUE ESCAPASTEIS DE LA ESPADA, ANDAD, NO OS DETENGÁIS; acordaos por muchos días de Jehová, y acordaos de Jerusalén. Estamos avergonzados, porque oímos la afrenta; la confusión cubrió nuestros rostros, porque vinieron extranjeros contra los santuarios de la casa de Jehová… Aunque suba Babilonia hasta el cielo, y se fortifique en las alturas, de mí vendrán a ella destruidores, dice Jehová. ¡Oyese el clamor de Babilonia, y el gran quebrantamiento de la tierra de los caldeos! Porque Jehová destruirá a Babilonia, y quitará de ella la mucha jactancia… Porque vino destruidor contra ella, contra Babilonia, y sus valientes fueron apresados; el arco de ellos fue quebrado; porque Jehová, Dios de retribuciones, dará la paga. Y embriagaré a sus príncipes y a sus sabios, a sus capitanes, a sus nobles y a sus fuertes; y dormirán sueño eterno y no despertarán, dice el Rey, cuyo nombre es Jehová de los ejércitos… El muro ancho de Babilonia será derribado enteramente, y sus altas puertas serán quemadas a fuego; en vano trabajaron los pueblos, y las naciones se cansaron sólo para el fuego” (Jeremías 51:37-58).

Y esto es precisamente por qué el libro de Apocalipsis muestra a Dios declarando con suma urgencia:

SALID DE ELLA, pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas; porque sus pecados han llegado hasta el cielo, y Dios se ha acordado de sus maldades” (Apocalipsis 18:4-5).

Cuando se dice que Estados Unidos es Babilonia en el mundo de hoy, no se intenta hacer una referencia al ciudadano americano promedio, quien es víctima ignorante de la realidad que lo tiene cautivo en las garras de unas fuerzas siniestras, poderosas, destructivas, exactamente la ESENCIA de lo que realmente ha sido, y ES, el sistema babilónico – Babilonia -- en este histórico momento.

 

LA PROFECÍA DE HABACUC

Es muy poco lo que se conoce sobre el profeta Habacuc. Su profecía, sin embargo, aunque breve, contiene información para los tiempos del fin que es absolutamente de extrema importancia para el tipo de estudio en el cual estamos ocupados. Quizás usted no haya leído este libro muy a menudo. Raramente alguien habrá escuchado algo sobre la profecía de Habacuc, ¡pero su aplicabilidad a los Estados Unidos en este punto en la historia es realmente de grande asombro!

Primero que nada, necesitamos establecer para cuándo se dice que esta profecía se cumpliría. ¿Es para algún momento en el pasado remoto, o para hoy en el futuro cercano? Habacuc recibió una visión de Dios, y, aunque al principio no entendió completamente o estuvo de acuerdo con lo que vio, se le indicó, no obstante, que lo documentara. Observemos cuán específico el profeta escribe:

Estaré en mi puesto de guardia, y sobre la fortaleza me pondré; velaré para ver lo que Él me dice, y qué he de responder cuando sea reprendido. Entonces el SEÑOR me respondió, y dijo: Escribe la visión y grábala en tablas, para que corra el que la lea. Porque es aún visión PARA EL TIEMPO SEÑALADO; se apresura HACIA EL FIN y no defraudará. Aunque tarde, espérala; porque ciertamente vendrá, no tardará” (Habacuc 2:1-3, LBLA).

Como muchas antiguas profecías bíblicas usualmente tienen un cumplimiento específico, local, prototipo de un cumplimiento de mayores proporciones más hacia el futuro, esta profecía de Habacuc también tiene mayores implicaciones para los últimos días. En el tiempo de Habacuc, Dios establece que la visión se demoraría, pero que el profeta debía documentar los detalles, porque en el tiempo del fin todos los aspectos de la profecía eventualmente se cumplirían.

Otro aspecto clave para entender es el hecho que el Todopoderoso mismo específicamente nos advierte a través de Habacuc que la visión que Él le está revelando al profeta no será creída ni aceptada. Leamos:

“Mirad entre las naciones, y ved, y asombraos; porque haré una obra en vuestros días, que aun cuando se os contare, no la creeréis” (Habacuc 1:5).

Esto es bien significativo, y debemos prestar esmerada atención porque hay algo sobre esta profecía en particular que es difícil para muchos aceptar, y ello tiene que ver con el mismo tema que estamos discurriendo en este artículo. Lo que Dios está profetizando a través de Habacuc es sin precedentes, y cuando las gentes lo escuchen, simplemente no podrán creer que ello pueda ser así, porque iría en contra de preciadas suposiciones persistidamente aceptadas con respecto a qué gentes realmente están involucradas en el asunto.

Y, ¿qué precisamente de la profecía, es lo que puede parecer increíble e imposible a aquellos que la escuchan o la leen? Dios nos provee la respuesta justamente en el próximo versículo, donde leemos:

“He aquí que levanto a los CALDEOS, pueblo furioso e impetuoso que MARCHA POR LA ANCHURA DE LA TIERRA, para TOMAR POSESIÓN de los lugares habitados QUE NO LE PERTENECEN” (Habacuc 1:6, RV 1989).

Cuando Dios declara que Él levantará a los CALDEOS, ¿a quién Él se está refiriendo? Esta es la médula del asunto. “Caldea” es simplemente otro término para BABILONIA, y “caldeos” una palabra alterna para babilonios. De modo que Dios está indicando que EN EL TIEMPO DEL FIN, Él va a levantar a los babilonios, y ¡ellos van a hacer algo que en última instancia afectará el curso de la historia misma!

Ahora bien, antes que olvidemos la premisa sobre la cual se basa este estudio, por favor permítanme reestablecerla en este momento. Lo que estamos considerando son algunas de las profecías claves pertinentes al tiempo del fin, pero lo estamos haciendo bajo la suposición de que el tiempo en que vivimos, y al que como correntío de lluvias torrenciales entraremos próximamente, comprenden el período que la Biblia designa como los últimos días o el tiempo del fin. Si, por supuesto, resultara que no estamos viviendo en esos tiempos, entonces esta interpretación no aplicaría.

Estos caldeos o babilonios se describen en la visión de Habacuc de la siguiente manera:

“Voy a poner en pie de guerra a los caldeos, que son gente cruel, que siempre están dispuestos a recorrer el mundo de lado a lado para adueñarse de tierras que no les pertenecen. Son espantosos y terribles, Y NO RECONOCEN MÁS LEY QUE LA SUYA” (Habacuc 1:6-7, versión Dios Habla Hoy = (DHH).

En este pasaje la versión “Dios Habla Hoy” hace mucho más sentido que muchas otras, y la descripción es mucho más apropiada a las potencias aludidas en la profecía. El Eterno entonces continúa declarando de esta Babilonia del tiempo del fin:

“Sus caballos son más veloces que los leopardos, más salvajes que los lobos del desierto. Sus jinetes galopan en gran número y se lanzan al ataque desde lejos, como el águila se lanza sobre su presa” (Habacuc 1:8, DHH).

Si, como estamos asumiendo, el período de tiempo en el cual vivimos hoy, es parte del tiempo del fin, ¿quién podríamos creer que pueda ser esta fuerza babilónica? Absolutamente tendría que ser una de las naciones más poderosas en la tierra. Aun con los pocos versículos que se nos han proporcionado, claramente podemos establecer esto como un hecho. Esta gran combinación militar se indica que viene de muy lejos, volando a través de la anchura de la tierra. Son más rápidos que los leopardos, la cual en sí es una muy interesante declaración, especialmente dado que ya nos topamos con el leopardo en nuestro estudio de Daniel 7 y de Apocalipsis 13, fuertemente indicando que es una referencia a Alemania, y particularmente al infame poderío aéreo Nazi (ambos en términos de aviones combatientes como de misiles balísticos). Por lo tanto, parecería evidente que la referencia a los leopardos en conexión con la profecía de Habacuc es un fuerte indicativo de que esta gran superpotencia babilónica del tiempo del fin posee completa supremacía aérea.

Los caldeos del tiempo del fin, se indica que son terribles, impartiendo terror y miedo en el corazón de aquellos que les resisten. Son conocidos como gentes que formulan sus propias leyes y reglas por las cuales proceden. En otras palabras, no son como el resto de las naciones; son, en efecto, una ley en sí mismos. Actúan con fuerza imponente, sin admitir desafíos. Hacen como les place, indiferentes a todas las demás consideraciones.

Esta feroz fuerza armada es descrita como viniendo DESDE MUY LEJOS (Habacuc 1:8), de un lugar más allá del Medio Oriente.
Y, para colmo, esta Babilonia del tiempo del fin es comparada a un animal muy particular -- uno que ya conocimos en este estudio, y que es el ¡ÁGUILA! En el mundo moderno, el águila ha sido y todavía se mantiene como el símbolo nacional de los Estados Unidos. Hoy día son los Estados Unidos quienes están totalmente sin desafío en el mundo; son los Estados Unidos quienes establecen las reglas del juego; son los Estados Unidos los que imparten temor en el corazón de sus enemigos; son los Estados Unidos quienes tienen completo dominio aéreo, con sus sofisticados aviones, sus satélites de comunicación, sus portaviones y su sistema de misiles y un impresionante armamento bélico, todo lo cual es el producto del desarrollo científico-tecnológico en cuyo campo son los Estados Unidos la potencia que va a la vanguardia; y quizás sobre todo, son los Estados Unidos quienes hoy en día cruzan por la ANCHURA DE LA TIERRA para convergir específicamente sobre cualquier territorio en donde quieran imponer su autoridad.

Conectando estos hechos con todas las demás descripciones de la Babilonia del tiempo del fin identificados en la Biblia, si en efecto nuestra época es parte de esa era profetizada, entonces Estados Unidos, es, por mucho, la más prominente y poderosa nación singular jamás conocida en la historia; es incuestionablemente una pieza principal en la profecía bíblica, y no tiene competencia verdadera en este momento, cumpliendo con el criterio bíblico de la ¡Babilonia del tiempo del fin!

¿No lo consideraría usted una omisión sorprendente si los Estados Unidos no fueran mencionados en las profecías bíblicas? ¿Cómo puede ser esto posible o imaginable? Es inaudito que todavía haya muchos llamados expertos en profecía bíblica que afirman que esta nación simplemente no se menciona en las muchas profecías del tiempo del fin, y/o en sus interpretaciones se limitan a una aplicación a ciertas antiguas tribus en particular. La mayoría de las gentes en este país simplemente no pueden creer la translúcida verdad sobre los Estados Unidos, y lo que está aconteciendo en los pasillos públicos de poder en Washington DC, y especialmente en los centros de poder privado en la ciudad de Nueva York y otros lugares.

Al momento de este escrito, y por alrededor de siete años, los Estados Unidos han estado en guerra contra varias naciones en el área del Medio Oriente, especialmente Afganistán e Irak. El objetivo del poder militar de los Estados Unidos no es solamente Irak, aun cuando esa nación es su más reciente conquista. Leamos lo que Habacuc documenta referente a la Babilonia del tiempo del fin:

“Toda ella acude a la violencia; el terror va delante de ella, y recoge cautivos como arena. Se mofa de los reyes, y de los príncipes hace burla; se ríe de las fortalezas, levanta terraplenes y las toma. Luego pasa como el huracán, y peca porque hace de su fuerza su dios” (Habacuc 1:9-11, RV 1995)

La versión Reina-Valera 1909, rinde el versículo 9, así: “Toda ella vendrá á la presa: delante de sus caras viento solano; y juntará cautivos como arena.”

Una mejor traducción del hebreo debe leer: “Todos ellos vendrán, empeñados en violencia, sus rostros HACIA EL ESTE”.

Note bien que las fuerzas armadas de esta Babilonia de los últimos días ignoran literalmente a gobernantes y ridiculizan los líderes de las naciones. Burlan todas las fortificaciones, como si fueran nada; ¡y se llevan cautivos como arena! ¿Quién hoy día, se impone la pregunta, es capaz de hacer esto, y más importante aún, quién realmente lo ESTÁ HACIENDO hoy?

El hecho de que esta descripción profética de la Babilonia de los tiempos del fin declara que ésta se burla de reyes y desprecia a príncipes, en plural, fuertemente indica que su intención no se limita a una sola conquista, sino a muchas. Y, a largo plazo, la actitud arrogante y las tácticas de la Babilonia actual hacia las naciones del mundo, la violencia y los estragos que inflige en sus numerosas intervenciones militares, han de desatar, en el futuro cercano, un conflicto armado de proporciones inimaginables que culminará en un contraataque del mundo en su contra ¡y la destrucción final de Babilonia la Grande! El profeta Jeremías dice:

“Por tanto, oíd la determinación que Jehová ha acordado contra Babilonia, y los pensamientos que ha formado contra la tierra de los caldeos: Ciertamente a los más pequeños de su rebaño los arrastrarán, y destruirán sus moradas con ellos. Al grito de la toma de Babilonia la tierra tembló, y el clamor se oyó entre las naciones” (Jeremías 50:45-46).

Mis amigos, un peligroso, engañoso y destructivo poder ha conseguido atrapar en sus garras a los  Estados Unidos e Inglaterra, los primordiales componentes que constituyen la Babilonia del fin, analizando, como lo estamos haciendo, el presente momento que vivimos a la luz de los detalles proféticos del tiempo del fin. De nuevo recalco que el ciudadano americano y británico promedio no son Babilonia, mas bien son cautivos de los operativos y las fuerzas del sistema babilónico que ahora controlan la dirección y operación de estas naciones.

En este momento en el tiempo, ¿qué es lo que busca lograr los Estados Unidos? Claramente imponer su poder, su autoridad, su influencia y su forma de gobierno, sobre las naciones. Está literalmente intentando conformar el mundo a su propia imagen y semejanza. ¿Habla la Biblia sobre cierta imagen en el tiempo del fin? Pues, por supuesto, y está íntimamente asociada con la segunda bestia de Apocalipsis 13, la bestia que sube de la tierra, la bestia que crea una imagen, y busca forzar al resto del mundo a doblegarse ante ésta y adorarla, o en otras palabras, someterlos a su autoridad. Y mientras tanto, todo esto se hace en el nombre de lograr del mundo un lugar más seguro para la democracia, la libertad, los derechos humanos y por la paz.

Así, el engaño está casi consumado, y si no fuera por el Todopoderoso, ¡nada detendría este esquema de dominio mundial! Y, ante el Eterno Creador, esto que está ocurriendo, ¡es insoportablemente perverso, maligno! Habrá castigo, y un alto precio que pagar, pues Dios continúa profetizando a través de Habacuc con relación al desenlace final de Babilonia, señalando:

“¡Oh, ciertamente es traidora la riqueza! ¡Es hombre fatuo y no tendrá éxito el que ensancha como el seol sus fauces; como la muerte, él nunca se sacia, REÚNE PARA SÍ TODAS LAS NACIONES, ACAPARA PARA SÍ LOS PUEBLOS TODOS! ¿No profetizarán todos éstos sobre él una sátira, divinanzas y enigmas sobre él? Dirán: ¡Ay de quien amontona lo que no es suyo (¿hasta cuándo?) y se carga de prendas empeñadas! ¿NO SE ALZARÁN DE REPENTE TUS ACREEDORES, no se despertarán tus vejadores, y serás presa de ellos? Por haber saqueado a naciones numerosas, te saqueará a ti todo el resto de los pueblos, por la sangre del hombre y la violencia a la tierra, a la ciudad y a todos los que la habitan. ¡Ay de quien gana ganancia inmoral para su casa, para poner SU NIDO EN ALTO y escapar a la garra del mal! ¡Vergüenza para tu casa has sentenciado: al derribar a muchos pueblos, contra ti mismo pecas! ...¡Te has saciado de ignominia, no de gloria! ¡Bebe tú también y enseña tu prepucio [muestra tu desnudez moral y espiritual]! ¡A ti se vuelve el cáliz de la diestra de Yahveh, y la ignominia sobre tu gloria!” (Habacuc 2:5-10, 16, JER)

Si se comprueba que esta generación está en efecto viviendo lo que la Biblia llama el tiempo del fin, entonces esta profecía de Habacuc podría muy bien ser una muy acertada descripción del presente desempeño de los Estados Unidos y su colaborador Gran Bretaña, así como su caída final y la destrucción de estas naciones. Considero que, debido al parecido asombroso entre ésta y muchas otras predicciones con respecto a la Babilonia del tiempo del fin, con la historia, la naturaleza y el rumbo que han tomado los Estados Unidos, como también la advertencia de Habacuc que cuando estas cosas surjan en el escenario mundial, muchos simplemente no lo creerían, debemos esforzarnos para mantenernos informados, velar cuidadosamente lo que está ocurriendo, considerar atentamente los motivos envueltos y permanecer continuamente advertidos de que la interpretación y cumplimiento de estas profecías bíblicas podrían muy bien ser aplicables a nuestro tiempo y a nuestra gente.

Al decir todo esto, no quiero establecer o implicar que los americanos son más pecadores que el resto de las naciones, pues bien hemos sido enseñados y entendido que todos han pecado y están destituidos de la gloria de Dios. De igual forma, no creo que todos los empleados del gobierno de Estados Unidos estén a sabiendas involucrados en esquemas espantosos y diabólicos. La mayoría de los ciudadanos de este país, de hecho, conocen muy poco de lo que está ocurriendo y francamente muy poco les interesa. Por lo tanto, nosotros como individuos estamos automáticamente expuestos a la manipulación, a la propaganda y de ser marionetas en este juego peligroso llevándose a cabo por el poderío de la élite de este mundo.

Siempre que se habla sobre este tema, invariablemente surge la pregunta con relación a la verdadera naturaleza de nuestro actual presidente, George W. Bush. Este hombre aparenta y reclama ser cristiano. En esto, puede que sea bastante sincero. Pero, eso siempre me recuerda los hechos de la historia de la familia Bush, la cual ha sido cuidadosamente investigada y documentada, que no es por lo general una de superpatriotismo y de proceder a favor del americano promedio. Más bien es una historia de codicia, corrupción, sociedades secretas y elitismo de la peor clase.

Por otro lado, puede ser muy posible que este miembro en particular de la familia Bush sea, de hecho, lo que reclama ser. Si esto es así, él es ciertamente una excepción con respecto a sus antepasados. En este momento, el presidente americano aparenta ser el gran campeón de la democracia, la libertad y la paz mundial. Es considerado un acto de verdadera traición pensar lo contrario o cuestionar sus motivos o actuaciones. Como muchos presidentes pasados, sin embargo, podría no ser el hombre mismo quien está verdaderamente en el poder, sino aquellos a su alrededor en diversas posiciones de gobierno, como también aquellos que permanecen ocultos tras bastidores en las verdaderas esferas de poder en el mundo de hoy.

Históricamente, en especial desde la Guerra Civil en que este país se vio envuelto, sus presidentes, ya sean buenos o malos, de izquierda o de derecha, han sido poco menos que figuras decorativas, meras marionetas, cuyos hilos son tirados por fuerzas mucho más poderosas. Unos pocos de ellos han buscado resistir estas fuerzas superiores, y les ha costado su reputación, sus presidencias y en ciertas circunstancias extremas hasta ¡sus propias vidas! Otros se dieron por vencidos renuentemente, sabiendo que estaban siendo controlados por un consorcio de los principales colaboradores maniobrando tras bastidores, pero con la esperanza de que si cooperaban con el sistema, todavía podrían hacer algún bien. Y, por supuesto, que está el grupo de ejecutivos que conociendo y consintiendo se sometieron al esquema de aquellos que verdaderamente controlan la Casa Blanca.

Quizás, para concederle el beneficio de la duda, George W. Bush está en la categoría del centro. Es mi opinión personal que su padre estaba incuestionablemente en el grupo negativo, porque los hechos revelan que estaba demasiado arraigado en los esfuerzos para crear de una forma u otra un gobierno mundial donde gobiernan los ricos y poderosos. El Sr. Bush (padre), y la familia Bush en general, han estado involucrados en la industria del petróleo por muchos años, y su actividad a favor de los carteles petroleros está bien documentada. En efecto George W. Bush debe tener profunda preocupación con respecto a las naciones del Medio Oriente productoras de petróleo versus el estado de Israel. La mayoría de los americanos creen que Bush es amigo de Israel, pero no pierda de perspectiva el hecho que el presidente Bush tiene conexiones profundamente arraigadas en los países árabes, y es uno de los principales proponentes de un estado palestino independiente dentro de los confines de Israel.

Por favor entienda que nada en este artículo, enfáticamente NO está intencionado a difamar en lo absoluto a nadie ni a ningún grupo. Muchas personas de incuestionable sinceridad cristiana, en especial aquellas de los que comparten el trasfondo de la Iglesia de Dios Universal, han sentido que por muchos años los Estados Unidos y Gran Bretaña están ambos rumbo a un conflicto con el Todopoderoso por causa de sus pecados nacionales y personales. Si esto es así, y creo verdaderamente que así es, entonces, ¿por qué debe ser ofensivo o una sorpresa para cualquiera, que los actos de estas naciones y sus líderes hoy, sean altamente sospechosos? Es simplemente lógico que la verdad se confirma por los hechos, que los Estados Unidos y Gran Bretaña continúan siendo culpables de horrendos pecados, y Dios no será burlado.

Por supuesto, se da por sentado que los Estados Unidos han sido grandemente bendecidos por el Eterno y Misericordioso Dios, y, a través de los años de su existencia ha hecho buenas cosas. Ni yo, ni muchos otros norteamericanos, podrían seriamente considerar entregar su ciudadanía por ningún otro tipo de forma de gobierno. Pero el ondular la bandera y el fervor patriótico no son sustitutos para el arrepentimiento y la obediencia, y francamente, aun a pesar de la orquestación cuidadosa y nefastamente arreglados eventos del 9/11, éste no es precisamente el momento para tal actividad. Mas bien cada americano debería estar de rodillas, buscando y clamando a Dios, NO para que bendiga a los Estados Unidos, como sugieren muchas de las carteleras y aristócratas eclesiásticos autómatas, sino para la dádiva del arrepentimiento personal y nacional, para el final derrocamiento del poderío de la abominable bestia que aun hoy tiene al mundo en sus garras de la muerte, y por el Espíritu del Mesías Viviente para resistir el día malo y ¡de caminar firme delante del verdadero y misericordioso Dios! Pedir menos, es francamente ¡insignificante y en última instancia, inútil!

Si estas palabras ofenden a cualquiera, me siento verdaderamente apenado, no por decirlas, sino por las personas involucradas. Los norteamericanos históricamente han sido capaces de desplazarse a través de la vida en una forma inconcebible e imposible para el resto de la humanidad. Y aunque todo esto ha sido placentero, también ha trabajado en contra de nosotros angustiosamente. Dios, en sus severas advertencias, les amonesta a los Estados Unidos y a Gran Bretaña:

“¡Ay de los reposados en Sión, y de los CONFIADOS en el monte de Samaria, nombrados principales entre las mismas naciones, las cuales vendrán sobre ellos... Vosotros que dilatáis el día malo, y acercáis la silla de iniquidad; Duermen en camas de marfil, y se extienden sobre sus lechos; y comen los corderos del rebaño, y los becerros de en medio del engordadero; Gorjean al son de la flauta, é inventan instrumentos músicos, como David; Beben vino en tazones, y se ungen con los ungüentos más preciosos; y NO SE AFLIGEN POR EL QUEBRANTAMIENTO DE JOSÉ. Por tanto, ahora pasarán en el principio de los que á cautividad pasaren, y se acercará el clamor de los extendidos. El Señor Jehová juró por su alma, Jehová Dios de los ejércitos ha dicho: TENGO EN ABOMINACIÓN LA GRANDEZA de Jacob, y ABORREZCO SUS PALACIOS: y LA CIUDAD Y SU PLENITUD entregaré al enemigo” (Amós 6:1-8, RV 1909).

En lugar de vivir rodeados de lujo, haciendo presunciones de que somos superiores, que nada nos puede tocar, Dios nos advierte que deberíamos estar clamando en angustia por la aflicción de la nación. En efecto, en lugar de decorar nuestros automóviles con banderas americanas y burlarnos del resto del mundo, deberíamos humillarnos, en llanto sincero ante el trono de Dios en los cielos!

Hemos gozado de mucho por mucho tiempo, y creemos que nos lo merecemos, y haríamos cualquier cosa, legal o ilegal, moral o inmoral, para aferrarnos a nuestra porción del tal llamado “sueño americano”. Nuestras bendiciones se nos han subido a la cabeza, y Dios declara sobre esta misma condición que ahora contamina a esta nación, cuando  dice:

Efraín se alimenta de viento… Multiplica la mentira y la violencia… En el vientre [Jacob] tomó a su hermano [Esaú] por el calcañar, y en su madurez luchó con Dios… Y tú, vuelve a tu Dios, practica la misericordia y la justicia, y espera siempre en tu Dios. A un MERCADER, en cuyas manos hay balanzas FALSAS, LE GUSTA OPRIMIR. Y Efraín ha dicho: Ciertamente me he ENRIQUECIDO, he adquirido riquezas para mí; en todos mis trabajos NO HALLARÁN EN MÍ INIQUIDAD alguna que sea pecado.”

Cuando Efraín (encabezado por Estados Unidos, la nación heredera del derecho de primogenitura entre las tribus de Israel del tiempo del fin) hablaba, reinaba el temor; se había EXALTADO a SÍ MISMO en Israel, pero por causa de Baal pecó y murió… Cuando comían sus pastos, se saciaron, y al estar saciados, se ENSOBERBECIÓ su corazón; por tanto, SE OLVIDARON DE MÍ. Seré, pues, para ellos como LEÓN; como LEOPARDO junto al camino acecharé. Como OSA privada de sus cachorros, me enfrentaré a ellos y les desgarraré el pecho, y allí los devoraré como leona, como los DESGARRARÍA una BESTIA salvaje. Tu destrucción vendrá, oh Israel, porque estás contra mí, contra tu ayuda… Atada está la iniquidad de Efraín, GUARDADO su pecado. Dolores de parto vienen sobre él… Aunque él florezca entre los juncos, vendrá el SOLANO, VIENTO del SEÑOR que sube del desierto, y su fuente se secará” (Oseas 12: 1, 3, 6-8, 13:1, 6-9, 12-13, 15, LBLA).

El status glorioso de esta nación nos ha hecho asumir que podemos hacer lo que nos plazca en el mundo, y hacemos las cosas a nuestra manera, y mientras nuestros líderes toman el dinero del pueblo trabajador, y lo reparten por el resto del mundo en aparente acto de benevolencia, el Todopoderoso dice que solamente hemos estado comprando a nuestros amantes, esto es, pagando a las prostitutas por servicios prestados, por lo que leemos de nuevo en Oseas:

Israel ha sido devorado; ahora están entre las naciones como vasija en que nadie se deleita; porque ellos han subido a Asiria como asno montés solitario. Efraín ALQUILÓ AMANTES; aunque alquilen ALIADOS entre las naciones, ahora los juntaré, y comenzarán a DEBILITARSE a causa de la carga del rey de príncipes” (Oseas 8:8-10, LBLA).

Y mientras confiamos ciegamente en nuestros líderes y les aplaudimos como si fueran verdaderos defensores de la fe, Dios nos mira y dice:

Pon la trompeta a tu boca. Como un águila viene el enemigo… porque han transgredido mi pacto, y se han rebelado contra mi ley… Ellos han puesto reyes, pero NO ESCOGIDOS POR MÍ (por lo tanto sin mi bendición); han nombrado príncipes, pero sin saberlo yo” (Oseas 8:1, 4, LBLA).

Obviamente, como todos bien sabemos, podría seguir y seguir. Si optamos por ignorar estas y otras innumerables advertencias de la palabra de Dios, o reclamar que no nos aplican a nosotros sino a gentes de la antigüedad o simplemente a otras personas, estaríamos cometiendo el peor de los errores, y las repercusiones serán devastadoras. Ahora mismo, mientras usted lee este artículo, fuerzas poderosas están interviniendo en el mundo, determinando el futuro de los Estados Unidos y el de sus escasos más cercanos aliados. Y, a pesar de que actualmente estamos en la cresta de la ola, ¡impetuosos truenos y candentes llamas de fuego nos esperan!

Por favor, permítanme recordarles que las Escrituras revelan que la Babilonia del tiempo del fin, aunque muchísimo más grandiosa que cualquier otra nación en el mundo, será finalmente repudiada y destruida por las mismas naciones que una vez temblaron ante su poder, y que una vez envidiaron su abundancia, por lo que leemos en Apocalipsis 17:16-17 (LBLA):

Y los diez cuernos que viste y la bestia, éstos ODIARÁN A LA RAMERA (Babilonia), y la dejarán desolada y desnuda, y comerán sus carnes y la QUEMARÁN CON FUEGO; porque Dios ha puesto en sus corazones el ejecutar su propósito: que tengan ellos un propósito unánime, y den su reino a la bestia hasta que las palabras de Dios se cumplan.”

Una vez más, permítanme concluir con la declaración que hice al principio de este estudio, y es que en la discusión de la relevancia de Daniel 7 nos basamos totalmente sobre una premisa dividida en tres: 1) que estamos viviendo actualmente en el periodo que la Biblia describe como el tiempo del fin o los últimos días; 2) que el retorno del Mesías está bastante cercano, no necesariamente en el futuro inmediato, pero en efecto bien cerca; 3) que los principales poderíos internacionales militares y políticos de este período deben ser identificados en la profecía bíblica, incluyendo a los Estados Unidos de América.

Uno tiene que preguntarse si en efecto el libro de Daniel, repleto como está de tantas visiones, sueños, símbolos y señales proféticas, no estará escrito o estructurado en una forma un tanto diferente de la mayoría de los otros libros de profecía bíblica. Esto lo podemos confirmar al notar que Daniel es bastante cuidadoso al decirnos justamente cuándo ocurrirían precisamente cada una de las visiones y sueños. Por ejemplo, el famoso sueño del rey Nabucodonosor, documentado en Daniel 2, se dice que ocurrió en el segundo año de su reinado.

Lo interesante del libro de Daniel es que no está escrito en orden cronológico. Las diferentes visiones y sueños aparentan estar colocadas en singular manera, con respecto a la relación del contenido de las diferentes profecías. En el capítulo 5, encontramos el muy conocido incidente de la bacanal de Belsasar, que resultó ser la noche final de ambos, de su reinado y de su vida. Pero en el capítulo 8, se nos habla de la visión del carnero y el macho cabrío, que ocurrió en el tercer año del reinado de Belsasar.

Además, las profecías reveladas a Daniel aparentan estar relacionadas de alguna manera, pues observamos ciertos símbolos y señales repetirse a través del libro. Menciono estos datos en la conclusión de este artículo simplemente para mencionar que el libro de Daniel es un área de las Escrituras que tiene un esbozo muy especial, y merece un estudio más serio por parte de los creyentes hoy, ya que es mucho el material que puede definitivamente ser aplicado a los últimos días. Esperanzadamente esto será objeto de estudio para algunos en el futuro cercano, y ello en atención a la respuesta que el Divino Maestro ofreció a Sus discípulos, que le preguntaron:

Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo?” Y refiréndolos a los escritos de Daniel, “respondiendo Jesús, les dijo: Mirad que nadie os engañe… Por tanto, cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel (el que lee, entienda)” (Mateo 24:3, 15).

En este respecto, debo simplemente sugerir que la visión profética de Daniel 8 debe ser considerada a la luz del mundo de hoy. Esta es la historia anteriormente mencionada del conflicto devastador entre el carnero con dos cuernos y el hosco macho cabrío con un grandioso cuerno. Aunque este pasaje de las Escrituras es generalmente interpretado como aplicándose a la devastadora derrota de Persia por manos de Alejandro Magno en la batalla de Arbella en 331 AC, el ángel que le habla a Daniel claramente le indica que la visión es para el tiempo del fin.

¿Será posible que, en esta profecía en particular, los antiguos imperios Medo-Persa y Griego, además de entenderse como historia real, puedan también ser simbólicos de eventos cruciales en el Medio Oriente en los últimos días, cuando una gran potencia militar del occidente se despliega por las naciones que se cree descienden de la antigua Medo-Persia?

En este momento en la historia, ningún ser humano puede conocer con absoluta certeza cuándo ocurrirá el fin, y cuando alguien le diga que sabe, yo le sugiero que salga corriendo ¡como viento huracanado! Lo que sí sabemos, sin embargo, y lo que podemos conocer, debería calmarnos. Nos encontremos o no viviendo en el mismísimo tiempo del fin, queda por verse, pero la escritura parece estar en la pared. Hacemos bien si cuidadosamente tomamos en cuenta las señales de los tiempos, si rechazamos la filosofía que desalienta a aquellos que están dispuestos a mirar abiertamente a los sucesos siniestros que están ocurriendo en la actualidad, si nos acercamos al Todopoderoso y a su Hijo como nunca antes, ¡si nos ponemos la armadura de Dios y nos fortalecemos en contra del terror que ha de venir, y que habiendo hecho todo esto, podamos estar en pie delante del Hijo del Hombre! (Efesios 6:10-12; Lucas 21:36).

Algunas fuentes de información utilizadas en este artículo son: 1) Best’s Intelligence Review - March issue; 2) The Companion Bible, ed. Dr. E .W. Bullinger; 3) Christian Media Network; 4) Wall Street & the Rise of Hitler, Dr. Anthony Sutton; 5) The Inmaculate Deception, Russell S. Bowen; 6) Wall Street and the Bolshevik Revolution, Dr. Anthony Sutton; 7) The Tanakh-The Hebrew Scriptures.   //////////                     

 


Texto en inglés "Is Daniel 7 a Prophecy for Today?" por Jim Rector

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